Unas de cal y otras de arena

Muy positiva ha sido para el país la elección de Luis Martínez como Fiscal General, uno de los pocos casos en que hay unanimidad en la Asamblea Legislativa. El nuevo Fiscal parece ser un hombre serio, de esfuerzo y dedicación, que merece el mayor apoyo ciudadano posible y también recursos del Estado para que pueda cumplir con su misión la entidad que preside. No importa si, como se ha especulado, fue por la consideración del Fomilenio II en Washington la semana que viene, o cualquier otra razón que haya existido para lograr su elección. Lo relevante es que por medio de un acuerdo político se pone fin al prolongado impasse que mantuvo en vilo al país durante 2012.

Creo también importante en este fin de año, gusten o no las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, destacar el amparo concedido por dicha Sala a las demandas de representantes de ANEP en instituciones autónomas y que manda a suspender el acto reclamado en favor de los solicitantes. A esto se agrega la resolución de inconstitucionalidad de dicha Sala a cuatro artículos del reglamento de la Ley de Acceso a la Información Pública, incluidos los términos "seguridad nacional" y "seguridad política" como causal para restringir información. La Sala además exhorta a la Presidencia a elegir a los comisionados de las ternas propuestas y le quita el derecho a veto que de hecho tuvo con ellas.

Va cerrando 2012 con la sensación de que puede estar oxigenándose la institucionalidad democrática de nuestro país, que tan en riesgo ha estado; genera optimismo lo señalado en los párrafos anteriores. Hace veintinueve años en un tour de promoción de la democracia en El Salvador por varias ciudades estadounidenses llegamos tres jóvenes a Chicago. Conocí ahí a un octogenario cubano --única vez que le vi en mi vida--, quien me contó que había sido profesor universitario de Fidel Castro en La Habana. "Lo importante, hijo, es que se respeten las instituciones", me dijo. "La gente se puede equivocar, pero si las instituciones se respetan, dos, cuatro o cinco años después la gente rectifica".

En este contexto, 2012 nos dejó una amplia alianza entre sectores, de carácter no ideológico, en apoyo a la institucionalidad del país. Inició desde hace un par de años precisamente en apoyo a la transparencia de la gestión pública y se concretó en la aprobación de la Ley de Acceso a la Información Pública y su consiguiente ejecución. Pero se solidificó tras los largos meses que duró el impasse por el cumplimiento de las resoluciones de la Sala de lo Constitucional. Navidad, aguinaldos, nuevo año, la gente en general se siente mejor que nunca por esta época del año. Es natural y sano que así sea, aunque mientras no se genere confianza, este buen sentir se quedará circunscrito sólo a la época.

Porque la situación económica continuará apretadísima para la mayor parte de la gente y no habrá mayor posibilidad de iniciar la recuperación económica que requiere el país, que se demanda al interior de los hogares salvadoreños para mejorar la calidad de vida de cada familia, mientras no haya reglas de juego claras y se respete el Estado de Derecho, donde funcionen los pesos y contrapesos que sustentan la vida en democracia. El tema no son los problemas económicos en el mundo industrializado, el tema es que Latinoamérica como un todo va progresando y que en Centroamérica todos están logrando mayor crecimiento económico que nosotros.

Bueno sería que concentráramos energías en esto en 2013.

*Director Editorial de El Diario de Hoy.