Opiniones sobre la tregua entre pandillas

De un conversatorio recientemente realizado en una aula universitaria transcribo los siguientes puntos de vista:

"El Gobierno debería de apoyar los esfuerzos de cualquier naturaleza, que tengan por objetivo disminuir el clima de violencia que tanto agobia a los habitantes, en ese sentido el pacto entre pandillas debe considerarse como un movimiento audaz, incluso reconocido internacionalmente. Disminuir la cantidad de asesinatos es un logro importante y lo deseable es que sea el inicio de un proyecto más grande, que incluya la reinserción social de miles de pandilleros".

"No se duda de las buenas intenciones de los que impulsan la iniciativa, pero es necesario actuar con los pies sobre la tierra y observar el pacto por más tiempo. ¿De qué sirve que hayan disminuido los muertos si se mantiene el mismo ritmo de extorsiones, secuestros, desaparecidos, violaciones, asedio en escuelas y masacres? ¿Por qué no se mide el progreso de la tregua usando otros criterios que no sea el número de fallecidos?"

"La impresión que surge en el ambiente es que la política, la negociación y la actitud de bomberos apagafuegos le ganaron a las ciencias y tecnología, para quedar bien con Dios y con el diablo le dan la espalda a las investigaciones realizadas en países del primer mundo por especialistas en neurociencias sobre el tópico de la violencia y el pandillerismo".

"Los especialistas consideran que un porcentaje muy significativo de individuos violentos crónicos, con evidente personalidad antisocial carecen de capacidad para sentir sentimiento de culpa, compasión, remordimiento, pena ante la sociedad, etc. Además tienen dificultades biológicas y emocionales para aceptar y cumplir compromisos, ya que sus cerebros están programados para obtener dinero fácil delinquiendo. Prueba de lo anterior es que los atrapan por varios delitos, en el penal siguen delinquiendo y si por alguna razón salen libres, invariablemente reinciden. No tienen capacidad para cambiar de estilo de vida y embarcarlos en un proceso de reeducación es una pérdida de tiempo y dinero".

"Contar con el consenso y participación de los delincuentes es demasiado riesgo, ya que no existen bases consistentes para confiar en ellos, por otra parte en esta negociación se les equipara con agrupaciones civiles de gente honesta, se les reconoce como fuerza contendiente y se les promociona. En realidad los delincuentes están fuera de la ley y no tienen otra salida que cumplir las penas".

"La reinserción social es tarea compleja y difícil, no es soplar y hacer botellas y es posible únicamente en candidatos seleccionados, que cumplen determinados requisitos médicos y de otra índole, aún así son comunes los fracasos. Tampoco es un mecanismo de reinserción masiva a corto plazo, para realizarla se requiere de profesionales especializados, infraestructura y otros recursos que no existen en el país".

"El Gobierno cayó en la trampa del chantaje, ahora la ventaja la tienen los delincuentes, porque saben cuáles son las debilidades del primero y no tardarán en manipular para aumentar las exigencias a sabiendas que las obtendrán. Es como sentarse a fumar un cigarrillo sobre un barril repleto de pólvora, el asunto no deja de provocar zozobra, una zozobra parecida a la que siente el que contrae nupcias con una pecatriz que desde la adolescencia saca cero en conducta y de pronto promete ser fiel y cumplir con los votos matrimoniales".

*Dr. en Medicina.

Colaborador de El Diario de Hoy.

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