Premio Nobel al Gobierno salvadoreño

El Gobierno Funes/FMLN merece un Premio Nobel en una categoría inédita, que englobe todas las ya existentes (química, física, economía, literatura, paz, medicina), pero superior a ellas: el "Premio Nobel a la Magia Negra".

Porque, ¿cómo es posible que estando nuestro país sumergido en el caos, cuando todititos los indicadores nacionales han caído en picada y las encuestas reflejan que nuestra población, mayoritariamente, considera que estamos cada vez peor, el Presidente Funes tenga una alta aceptación? ¡Magia negra!

Y ¿cuál es la fórmula ultra secreta, descubierta por el FMLN --dueños de los consorcios Alba, "empresas con finalidad social"-- que les permite "comprar caro y vender barato"? Eso han prometido a los usuarios de Alba Alimentos a quienes, según sus declaraciones, condonaron unos treinta millones en créditos que no podrán pagar, por haberles afectado la sequía, financiándoles nuevamente una cantidad similar o mayor. ¡Magia negra!

Nuestro país crecerá abundantemente, tal como lo sueña el Ministro de Hacienda; los inversionistas se atropellarán por participar en el paraíso que pinta el Secretario Segovia; los turistas, dice el Ministro Duarte, abarrotarán nuestros pueblos vivos; los alumnos mejor vestidos de la región exigirán reformular la PAES porque es demasiado fácil: el 100% de ellos obtendrán un 10. ¡Pura magia negra! Que igualmente funcionará en Educación, Salud, Economía y, ¡alégrese!, hasta en Seguridad. Tanto, que el Ministro ya no viajará en los buses "de incógnito".

Esas y otras maravillas están por verse, aseguran a diario el Presidente, sus ministros y los voceros del FMLN/GANA. También nos dicen que "¡ya falta poquito!" para que tengamos Fiscal General. Por obra de la magia negra. Y del maletín negro.

La magia negra es contagiosa; llegó a la Asamblea y, desafortunadamente, también inundó la CSJ, donde la magia bonificará a los mágicos sindicalistas que trabajan mágicamente.

Lo grave, compatriotas, es que la magia negra se practica a costa de todos nosotros. El consorcio Alba no absorberá las pérdidas por comprar caro y vender barato, ¡no! Es "empresa privada" para evadir la fiscalización pública, pero será un ente nacional a la hora de afrontar sus obligaciones financieras. Nosotros, no ellos, pagaremos esas pérdidas. ¡Y no por arte de magia, sino con más y mayores impuestos!

Esos impuestos confiscatorios, vendidos mediante una campaña de odio de clases, harán desaparecer las inversiones, empleos, ahorros y bienes --muchos o pocos-- que, a fuerza de sacrificio, hayamos logrado. El Gobierno Funes/FMLN/Gana finge amar tanto a los salvadoreños en la extrema pobreza, que pretenden convertirnos a todos en desposeídos. ¿Estaremos destinados a vivir del Estado, porque ese Estado se apropiará de los frutos de nuestro trabajo y nos dejará sin nada?

¿Qué hacer? ¡Seguir luchando tenazmente desde la trinchera que a cada quien nos corresponde, en defensa de nuestra patria, la libertad y la familia!

Debemos hacer acopio de todo nuestro patriotismo para no permitir que nuestro país termine destruyéndose en manos de los peores gobernantes que jamás hayamos tenido, y castigar con el repudio social a quienes, "por su conciencia", están entregando nuestra patria a la dictadura FMLN/Gana. Fortalezcámonos con el amor y la fe al Divino Salvador del Mundo, trabajemos sin descanso y, nuevamente, saldremos adelante como ya lo hemos hecho en otras graves circunstancias.

Por El Salvador, ¡no desmayemos! Sólo faltan 554 días para "decir salú" a este "mágico" Gobierno.

*Columnista de El Diario de Hoy.