Salud y soberanía nacional

Por Julia Regina de Cardenal* Miércoles, 21 de Noviembre de 2012

En agosto de 2012 se aprobó la política de Salud Sexual y Reproductiva (SSR) en nuestro país. El Diario Oficial, en la sección del análisis de la SSR lee: "la SSR se había focalizado en los aspectos de la reproducción…centralizada en la maternidad, subordinada al poder masculino, lo que las obliga a someterse a embarazos y prácticas sexuales de riesgo, a familias numerosas y a aceptar embarazos impuestos…" "La sexualidad vista exclusivamente heterosexual y reproductiva ha excluido a grupos con orientación sexual no tradicional…". ¿Por qué en los temas de SSR siempre reduce y desvaloriza la maravilla de la maternidad a una "sumisión" o a "prácticas sexuales de riesgo? ¿No es más riesgo a la salud promover el "disfrute" de una sexualidad promiscua abierta a cualquier "orientación"?

Dentro de los "servicios SSR" está repartir anticonceptivos pero no menciona el derecho de las mujeres a recibir la información completa sobre daños a la salud de los métodos que se promueven ni mencionan métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad que no tiene ningún costo para la mujer, ni tiene efectos secundarios a su salud o a su vida y además no ponen toda la carga sobre la mujer sino incluyen al hombre para que sea responsabilidad de ambos. Muchos anticonceptivos están prohibidos en otros países por los efectos graves en las vidas de las mujeres.

También en los análisis de esta política se publica la "necesidad de que la población adolescente sea una prioridad en los programas de SSR" y de la "mortalidad materna". La adolescencia se define ahora desde los 10 años de edad, debemos de respetar el derecho de los padres como primeros educadores. Sabemos que internacionalmente, SSR incluye aborto, que es ilegal en nuestro país. El aborto legal no es seguro: mata al bebé y daña a la madre.

También dicha política de SSR menciona el cáncer cervical, causa número uno de muerte por enfermedad en mujeres salvadoreñas. 99.7 de casos de cáncer cervical son producto del virus de papiloma humano (VPH) localizado en TODA el área genital y se transmite con sólo el contacto de piel con piel. El condón protege 0% contra el VPH. La vacuna --que también es un negocio-- sólo protege en algunos casos y puede hacer daño a la salud.

En 1994 en la Cumbre de Población y Desarrollo nuestra Delegación Oficial protegió nuestras leyes de una amenaza internacional que promueve el aborto, la corrupción sexual de niños y redefinir la familia, poniendo las reservas necesarias en el documento que firmaron como nuestros representantes. Reservas son un derecho que tiene cada nación para defender su legislación interna en cualquier documento internacional. Si el país decide firmar el acuerdo pero al mismo tiempo tiene partes que puedan atentar contra sus leyes, pone reservas en esos puntos al suscribirse. Curiosamente, el año pasado recibimos una carta firmada por Carlos Enrique García González, "encargado de negocios" de la misión permanente de El Salvador ante las Naciones Unidas, dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, con copia a la directora ejecutiva del FNUAP, informándole la "decisión" del Gobierno de retirar dichas reservas al programa de acción de El Cairo. Al preguntar a Cancillería niegan esta acción.

Claramente esta terminología no tiene nada de salud y está en contra de la reproducción. Los anticonceptivos y el aborto son una industria y a sus promotores no les importan los derechos de la mujer sino que se aprovechan de problemas y necesidades que ellas tiene. Urge una política de salud que reduzca realmente la mortalidad materna, invirtiendo en hospitales e imitar la de ABC (abstinencia, fidelidad mutua y educación del carácter), que ha logrado reducir el contagio de VIH, otras ETS y embarazos fuera del matrimonio en Uganda.

*Máster en Asesoramiento

Educativo Familiar.

Maestría en Desarrollo Humano.

Columnista de El Diario de Hoy.

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