¡TACA, divino tesoro, ya te vas para no volver!

Por Carlos Alfaro Rivas* Lunes, 19 de Noviembre de 2012

TACA fue fundada por el neozelandés Lowell Yerex, quien piloteando un monomotor Stinson, apagó una revolución en contra del presidente hondureño Tiburcio Carías. En agradecimiento, Carías le regaló el avión, en cuya panza Yerex transportaba carga y correo dentro de Honduras. Los domingos, en vez de cajas y cartas, despegaba con personalidades de la alta alcurnia, vestidos de gala, para experimentar la exclusiva sensación de volar por primera vez.

La demanda era tal, que Lowell, junto a Harry Darcy, su compañero de infancia a quien visitaba en Honduras, asentaron en 1931 la empresa Transportes Aéreos Centro Americanos, con una guacamaya en su logotipo. Resulta que las guacamayas de Edith Gallont, una guapa sonsonateca hermana de mi abuela materna, y además suegra de Harry, capturaron la imaginación de Lowell. Al preguntarle por qué adoptó tan colorida ave en su logotipo, Lowell respondía: ¡Porque, al igual que mis pilotos, cacaraquean todo el día y vuelan como locos!

El primer vuelo internacional de TACA fue a San Salvador, con Edith Gallont entre sus invitados. El vuelo se atrasó, pues Lowell tuvo que regresar a la terminal ya que Edith sufrió un ataque de pánico.

Entre 1987 y 2006, tuve la suerte de desempeñarme como guardián de la marca TACA. Al inicio de una fascinante carrera, American, United y Continental, invadieron nuestros cielos con la apuesta de aniquilar a TACA.

La apuesta fracasó gracias a la brillante visión de Federico Bloch, ejemplar CEO de TACA hasta el día de su muerte, quien con el decidido apoyo de Roberto Kriete, evitaron que las aerolíneas centroamericanas desaparecieran del mapa.

La estrategia defensiva de Roberto y Federico fue adquirir la mayoría de acciones de Aviateca, Sahsa, Lacsa y Aeronica, fundar TACA de Honduras y TACA Perú.

Una estrategia de muchísima sensibilidad: huelgas de pilotos, confusión de pasajeros y demás pesadillas. ¿Imagínese la cólera de un tico leal a Lacsa, cuando con el boleto de su aerolínea, lo subíamos a un avión de TACA, le regalábamos manís de Aviateca y le cargábamos sus maletas en un avión de Nica?

Para arreglar este relajo, era imperativo unificar las cinco marcas, delicado proyecto que requirió guante blanco, para no echarle más sal a heridos orgullos nacionales.

Recuerdo una tarde, allá por 1998, en que el gurú inglés, contratado para definir una sola identidad, recomendó la marca Central American Airlines. Estuvimos a punto de aceptar la propuesta, salvo al frenazo de Federico, quien solicitó una opión que mantuviera la marca TACA y la guacamaya de Yerex.

15 días más tarde la propuesta ganadora fue Grupo TACA, con un sólido logotipo de cinco guacamayas doradas volando en unísono. Vean qué curioso: La prensa tenía ratos de referirse a nosotros como Grupo TACA. Lo teníamos en nuestras narices pero tuvo que venir un inglés a bautizarnos.

El primer paso fue pintar el nuevo logo en las colas de los aviones, manteniendo, de forma discreta, el nombre de las cinco líneas aéreas. Un par de años más tarde, borramos estos nombres, y después la palabra Grupo para quedarnos sólo con TACA. Un proyecto de "branding" transitorio ejecutado a la perfección.

En forma paralela, se trabajó sin cesar en la modernización de la flota, en lanzar productos y servicios de Primer Mundo, en garantizar la puntualidad, y en tantos otros innovadores proyectos. Todo para lograr que la marca TACA conectara con las mentes y corazones de nuestros pasajeros.

Y así como entre 1989 y 1994 Aviateca, Lacsa, Sahsa y Aeronica, le hicieron ojitos a TACA, en el 2009, una fortalecida marca TACA le hace ojitos a una colombiana llamada Avianca. Tres años más tarde se anuncia que a 82 años de su fundación, TACA se transformará en Avianca. ¡Descansa en paz querida TACA!

El músico gringo Frank Zappa dijo una vez que un país no es un país de verdad si no cuenta con su propia cerveza y con su propia aerolínea. ¿Qué hubiera pensado de El Salvador si supiera que nuestra cerveza es sudafricana y nuestra aerolínea colombiana?

Además de la guacamaya, Lowell pintaba en sus aviones la frase: La fortuna favorece a los audaces. Sinceros deseos a la nueva familia Avianca para que así sea.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com

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