¡San Salvador resucitó!

Por Guillermo Guido* Miércoles, 14 de Noviembre de 2012

El secuestro del centro histórico de San Salvador, nuestra ciudad capital, está terminando como debía ser: con acciones decididas y valientes de un alcalde dispuesto a cumplir los compromisos y obligaciones que tiene con la ciudadanía que lo eligió. ¡Muy bien por el Dr. Quijano!

La remoción de una parte de los miles de puestos construidos e instalados en las aceras y en las propias calles, han dejado al descubierto lo que miles y miles de salvadoreños ya sabían: la existencia de fuertes cantidades de mercadería de origen no declarado, de conexiones eléctricas piratas tomadas de los cables del posteado, de equipo y mobiliario moderno y de propietarios con una gran capacidad económica. Todos agrupados en asociaciones, cuyos dirigentes manejan mucho dinero y disponen de vehículos y recursos caros y que mantienen estrechas relaciones con partidos políticos, inclusive desempeñando cargos de asesores.

Los pequeños vendedores callejeros, que siempre fueron mostrados como los necesitados y desamparados, son la minoría y fueron usados como excusa para justificar la invasión.

¿Cómo se llegó a este caos?

Todo comenzó al inicio de los Ochenta (justo cuando había comenzado la guerra), cuando el alcalde Demócrata Cristiano de ese entonces, inauguró una "cuadra peatonal" al comienzo de la Calle Arce, la cual cerró el paso del tráfico vehicular y permitió la instalación de unos puestos de ventas en lo que fueran las primeras medidas populistas con miras a ganar votos para las siguientes elecciones presidenciales de 1984, que terminó ganando el Ing. Duarte, también del PDC. El proyecto, aunque no funcionó, no terminó allí y se continuó con el cierre de otra cuadra y luego otra y otra, mientras el Gobierno y la alcaldía se hacían de la vista gorda.

Como estábamos en plena guerra todo estaba descontrolado y de repente aparecieron "oleadas" de refugiados y desplazados que, además de tomarse las zonas verdes y los alrededores de áreas residenciales para vivir, también se agregaron a los vendedores callejeros, que ya se habían apoderado del centro de la ciudad.

Toda esta gente fue organizada y dirigida por los "agitadores profesionales" que el FMLN mantenía para crear los grupos de choque, que periódicamente salían a las calles a crear disturbios y destrozos en unión de sindicalistas, organizaciones izquierdistas y otros grupos de fachada. Después de la guerra, la toma de calles aumentó, ahora dirigidos por "asociaciones" de vendedores, cuyos dirigentes respaldados por los partidos de oposición, se atribuyeron la propiedad de las arterias y el dominio del centro histórico, favoreciendo el aparecimiento de la delincuencia, el contrabando, el tráfico de drogas y otras ilegalidades más.

A casi 30 años de hundir en el caos, el desorden, la suciedad y el deterioro al centro histórico, al fin un alcalde tuvo la firmeza de liberarlo y ahora, San Salvador podrá recuperar su belleza y su historia, podrán reactivarse los negocios legales del centro y ponerse al nivel de las capitales de otros países vecinos.

Aquellos políticos, organizaciones e instituciones que se quieran oponer a esta obra y conspirar para que se regrese al relajo anterior, quedarán al descubierto y serán reconocidos como los enemigos del progreso, del orden y de la legalidad.

Unámonos todos en una gran cruzada para defender a nuestra ciudad y para devolverle el esplendor y su verdadero rostro al centro histórico, apoyando la expulsión de todos los invasores. Es parte de nuestro orgullo de salvadoreño.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

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