Coyuntura de país

Por Eduardo Torres* Viernes, 9 de Noviembre de 2012

"Cuando el río suena piedras lleva", dice la sabiduría popular, y esto es lo que a muchos salvadoreños se nos viene a la mente al conocer que cuatro diputados de ARENA dieron sus votos, en la plenaria de antenoche, para la aprobación del Presupuesto General de la Nación. Tras meses de especularse sobre el intento de compra de voluntades en la Asamblea para lograr los 56 votos requeridos para la mayoría calificada y elegir al Fiscal General, se pasó a denuncias específicas de diputados, que dijeron que a ellos les ofrecieron de dádivas a cash a cambio de su voto. Los cuatro votos del presupuesto no son importantes en términos de aritmética legislativa sino como demostración de fuerza que golpea a ARENA.

Disculpen, señores de ARENA, esto era ficha cantada ¿por qué no hubo capacidad en el partido de oposición para retener a sus diputados? Algunos en su partido, de reacción más emotiva que racional, dirán que el juego es disímil ya que en el otro lado existen cuantiosos "recursos". Aún aceptando que esto es cierto, vale siempre hacerse la pregunta: ¿dónde ha estado la capacidad política para atraer antiguos aliados, ahora que ARENA tiene candidato presidencial que, según muestran las encuestas, tiene buenas posibilidades de ganar la elección de 2014? Estos cuatro diputados se les van tras haber logrado ARENA y el Gobierno acuerdo político por los $800 millones que entrampaban al país.

Faltan catorce meses para la próxima elección presidencial y mañana será ratificada la fórmula Sánchez Cerén-Ortiz en el FMLN. De manera no oficial arranca la carrera presidencial a falta de que ARENA defina quién acompañará como candidato a vice a Norman Quijano y si entrará o no Tony Saca a la contienda electoral. Lejos entonces de ser temporal el que en la actualidad capeamos en el país, más turbio se continuará poniendo el pronóstico del tiempo conforme avancemos hacia la próxima elección. Son tiempos duros, sin duda, pero tomando la idea que dijo el presidente del Grupo Roble, Ricardo Poma, en los 50 años de fundación de la división del exitoso grupo, hay que apostar por un "obstinado optimismo".

Un obstinado optimismo que energice nuestra reserva moral, que saque lo mejor de nosotros porque la mayoría de salvadoreños somos personas de bien que queremos tranquilidad para nuestras familias, empleos para quienes no lo tienen y mejores empleos para quienes aspiran a más, lo cual sólo se logra en una economía en crecimiento que tanta falta nos hace. Rápido se irán los 17 meses que le quedan a la Administración Funes, catorce para la elección y tres más. Puedo entender la "efectividad" de la estrategia que su asesor le vende, más no la estrategia en sí: porque pelearse con ANEP, con ARENA, con algún medio y de vez en cuando con el FMLN, da buenos números, pero no hace país.

Hace dos días el presidente de Grupo Poma planteó su visión sobre el rumbo del país y lo mucho que hay que hacer, más su disponibilidad a hacer más, de lograrse ciertas condiciones básicas. ANEP le envió dos cartas privadas para reunirse con el Presidente de la República --no con una instancia en la que ya estuvieron y que ningún resultado dio--, sin medios de por medio, para discutir la realidad del país. Son quizá las últimas oportunidades que todavía permanecen abiertas porque el enfrentamiento Gobierno-sector privado le afecta al país. Insisto en que son las últimas oportunidades abiertas porque la campaña política irá tomando más y más fuerza con el transcurrir del tiempo.

Es tiempo de pensar más en el país y en el sufrimiento humano de nuestros hermanos, que en otro tipo de intereses.

*Director Editorial de El Diario de Hoy.

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