OTROS EDITORIALES

Las telenovelas y sus mensajes

Por Georgina González de Padilla* Martes, 30 de Octubre de 2012

Hoy en día los programas de televisión y principalmente las telenovelas nos están mandando un mensaje erróneo de lo que es la vida en pareja y el matrimonio. Antes el tema principal de las novelas era el romance del joven de la casa con la empleada de servicio, todo ello en contra de la voluntad de los padres, y al final salía triunfante el amor y se casaban; los padres terminaban aceptando la relación de sus hijos debido a que veían que aquella chica, de escasos recursos, era una buena mujer, de buenos sentimientos, la cual estaba con su hijo por amor y no por su posición económica. Era todo un cuento de hadas, donde la plebeya se enamora del príncipe; el amor siempre ganaba al final.

Hoy en día el mensaje que nos están mandando es completamente distorsionado y fuera de la realidad y de los principios morales. La temática que están manejando ahora es que aquel hombre joven casado conoce a una chica soltera de buen corazón que sufre por un pasado lleno de carencias y problemas familiares. Ponen la imagen de la esposa como una mujer frívola, intransigente, llena de defectos y sin ninguna virtud. Si hay hijos, estos son groseros, desconsiderados y preocupados sólo por la posición económica de su familia.

El esposo es un hombre bueno que sufre a lado de esta mujer y de los hijos, no tiene otra opción que dejarse llevar por sus sentimientos y llevar una doble vida. Al final deja su casa, su familia, a su esposa y se casa con su amante, y sólo así puede llegar a encontrar la verdadera felicidad y el verdadero amor. Los hijos terminan repudiando a su madre y aceptando la relación de su papá.

Con esto están mandando la señal de que las relaciones fuera del matrimonio son permitidas y bien vistas, que las esposas no son buenas, que no se debe creer en el matrimonio, las amantes son unas mujeres llenas de virtudes y cualidades, que para encontrar el verdadero amor primero se deben casar y después buscar una relación extramarital para encontrar el verdadero amor o casarse mientras consiguen algo mejor.

Todo esto va en contra los principios morales de nuestra sociedad, pues una mujer buena, de buenos sentimientos y de principios morales sólidos, jamás se interpondría en un matrimonio.

Debemos regresar a los valores, enseñarles a nuestros hijos cuál es la realidad de un matrimonio y el principio fundamental de este, lo importante que es la fidelidad dentro de una relación en pareja. Ellos deben estar conscientes de que no todo lo que sale en las novelas es lo correcto; enseñarles a elegir bien a su pareja para toda la vida, que esposa no es sinónimo de maldad o pérdida de su libertad.

También debemos enseñar a nuestras hijas a respetar los matrimonios ajenos, a no aceptar relaciones con hombres casados, a no interponerse en matrimonios ya formados, aun y cuando los hombres argumenten problemas dentro de su matrimonio. En pocas palabras a respetar y a no dejarse llevar por los mensajes que están recibiendo de este tipo de programas; a valorarse y tener principios morales sólidos.

La única forma de contrarrestar todos estos mensajes es dando a nuestros hijos una buena formación basada en principios morales sólidos dentro de casa y sobre todo un buen ejemplo, pues esta es la mejor arma para educar a nuestros hijos. Que aprendan a dirigirse de forma correcta y no seguir los patrones que nos dictan los medios de comunicación.

*Máster en Educación Familiar.

Asesora en Educación Familiar.

georgina.padilla@gmail.com

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