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Acuerdo de sostenibilidad fiscal
Parece que finalmente comprendieron. De todos modos, hay que ser cautos porque se trata de políticos. La referencia es al entendimiento unánime alcanzado para superar el eventual vencimiento de Eurobonos 2023, plasmado en un decreto conocido como Acuerdo de sostenibilidad fiscal.
En verdad, era absolutamente necesario que El Salvador estuviera preparado para una posible, aunque muy improbable, decisión de los tenedores de dichos bonos de ejercer su derecho a cobrar el capital anticipadamente, dentro de pocos meses.
Se trata de una cuestión de gestos: una señal en el sentido equivocado (evidenciar que no estaría disponible el dinero), habría transformado en altamente probable lo que en condiciones normales es muy improbable.
Y en mucho más caros los créditos futuros. Así funcionan los mercados financieros en este planeta. Despotricar contra esa realidad podrá servir para pronunciar discursos de barricada baratos, pero negarse a entenderla delataría poca capacidad de raciocinio. Y eso es algo que los políticos tampoco pueden darse el lujo de evidenciar.
La realidad es que las finanzas públicas se han deteriorado de manera importante en los últimos años, incrementándose el stock de deuda desde un 37.4% del PIB en 2007, hasta alcanzar el 52.7% del PIB en 2012.
Las culpas son compartidas, dado que el empeoramiento había comenzado antes del 2009, por lo que tanto los unos como los otros deberían abstenerse de seguir tirándose piedras con este asunto.
El citado decreto es una buena señal: 1) estarán disponibles los US$ 800 millones que como máximo pudieran necesitarse si todos los tenedores de bonos ejercieran su derecho a cobrar anticipadamente; 2) se pone un corte en US$ 400 millones para que el Ministerio de Hacienda pueda cancelar LETES automáticamente con la diferencia entre dicha cifra y el monto que efectivamente se termine pagando a los tenedores (supuestamente bastante menor), y 3) para hacer cualquier otra aplicación de esos fondos en usos no contemplados en el decreto hay que cumplir reglas. En este caso es un artículo de la Constitución. Cuando quieren pueden.
La realidad es que el problema fiscal es esencialmente de gastos, y no de ingresos: la recaudación del 2011 fue un 10.8% superior a la del 2010, habiendo sido su incremento de US$ 311.9 millones. Se cumplió con la parte más difícil.
Sin embargo, el déficit fiscal no fue de US$ 817 millones, como se había acordado con el FMI, sino de US$ 906.5 millones, y una causa importante son los subsidios desenfocados. Además de la calidad del gasto, aunque ese es un tema cualitativo, importantísimo, pero que no necesariamente se refleja en estos números.
El texto del reciente decreto es, asimismo, un incipiente ejercicio de lo que sería muy saludable que la Asamblea generalizase de ahora en más para los asuntos presupuestarios: el impulso a una política de responsabilidad fiscal, como paso previo al objetivo final, que debiera ser un pacto fiscal entre los principales partidos políticos.
Consiste, simplemente, en enmarcar el funcionamiento del gobernante de turno dentro de dos tipos de reglas: las "cuantitativas" y las "de procedimiento".
Las reglas cuantitativas son límites al déficit fiscal, límites a la deuda pública, límites al gasto corriente total, y techos parciales a cada ítem del gasto.
Las reglas de procedimiento son métodos para garantizar la transparencia y eficiencia en el gasto, y el adecuado financiamiento de los presupuestos: que cada partida de gastos tenga una fuente de financiamiento claramente especificada.
Ambas cosas son imprescindibles para la salud fiscal de cualquier país, y no se trata de una competencia cuasi-deportiva para reducir el porcentaje que la deuda pública representa sobre el PIB…, sino de sus implicaciones: se trata de reducir los montos, y también las tasas de interés, que deben pagarse para sostener esa deuda pública.
Y ello, bajo reglas fiscales claras, tanto cuantitativas como de procedimiento, se reflejaría concretamente en más dinero disponible para salud, para educación, y para seguridad en el futuro. Nada menos.
Hasta la próxima.
*Ingeniero. Máster en Economía
(ESEADE, Buenos Aires).
Columnista de El Diario de Hoy.
alejandro_alle@yahoo.com
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