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"Elevaré mi voz"
Desde que escuché la noticia supe que escribiría sobre ella. No podría perdonarme el no hacerlo, sería una omisión grave. La historia debe ser conocida e inspirar a toda persona decente de este mundo; motivar a viejos, jóvenes y niños. Es una historia de la vida real pero más extraordinaria que la ficción.
Cuando uno oye de héroes piensa de inmediato en guerreros fornidos que con su espada aniquilan a sus adversarios. Tal vez viene a la memoria Aquiles o alguien por el estilo. En todo caso es un ser valeroso que desafía el peligro por un ideal. También se piensa de inmediato en un hombre.
Por eso ver cualidades heroicas en una niña de 14 años resulta sorprendente. No son obviamente sus cualidades físicas sino, lo que es más notable, las de su actitud. Y Malala las posee de sobra.
Malala Yousufzai es una niña nacida en el Valle Swat, al noroeste de Paquistán, cerca de la frontera con Afganistán. La posición estratégica del lugar lo hizo presa de las fuerzas del Talibán y desde 2003 es un bastión de este régimen retrógrado y violento. En su interpretación del Islam los talibanes son de los extremistas los más extremos, y su concepción de la mujer llega hasta lo aberrante. En 2009 prohibieron que las niñas fueran a la escuela y tuvieran educación, incluso miraban mal que salieran de sus casas. Una prohibición del Talibán es algo serio, puede costar la vida.
Pero Malala, hija de un maestro que la ha inspirado desde que nació, no se dejó amedrentar. Además de continuar asistiendo a la escuela, se convirtió en la voz de los derechos de las niñas musulmanas de recibir educación. Desarrolló un blog, habló para la BBC inglesa, para CNN y otras agencias de noticias del mundo de las necesidades de su pueblo, del derecho de las niñas a una vida normal, con dignidad y oportunidades. No se escondió y repitió su mensaje con la cara al descubierto, otra cosa que los talibanes prohíben. "Elevaré mi voz, tengo derecho", dijo sin miedo en una entrevista. Y elevó su voz en una tierra peligrosa, donde en 10 meses la fuerza Talibán destruyó 125 escuelas para niñas.
El pasado 9 de octubre Malala regresaba de la escuela con otras compañeras. Un pistolero talibán detuvo el vehículo y preguntó por Malala. Al identificarla le dio un tiro en la cabeza. Afortunadamente la niña sobrevivió pero se encuentra en estado delicado en un hospital inglés donde fue trasladada. Los talibanes han jurado que si sobrevive no volverán a fallar.
Es difícil encontrar un paralelo en esta historia de heroísmo. Malala se ha convertido en un símbolo para todas las niñas musulmanas, y también para los hombres musulmanes que interpretan el Corán sin fanatismo y que ven la fe islámica como una de paz. La conducta de Malala incluso ha cambiado la percepción de muchas personas en el mundo, que ahora ven otra cara del pueblo musulmán, la cara de Malala.
Muchas lecciones nos deja esta pequeña de 14 años. A los adultos nos golpea la conciencia cuando no tenemos el valor de alzar nuestra voz. A los que se expresan escondiéndose, sin dar la cara, les hace ver que una niña es más valiente que ellos. A los niños y jóvenes, frecuentemente indiferentes al estudio, les muestra que en otros lugares hay niños que arriesgan sus vidas para tener derecho a estudiar.
* Médico psiquiatra.
Columnista de El Diario de Hoy.
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