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Ética y política
Nuestro país se desangra en medio de la violencia, de la injusticia social, la falta de trabajo, la polarización que crea enemistades entre hermanos, la pobreza y la pérdida de valores morales. Hay muchas personas que se meten a la política, preocupadas por ayudar a resolver estos problemas, servir al país haciéndole honor al título de "servidores públicos", pero lamentablemente otros buscan puestos de poder para servirse, traicionando su deber ante la población.
En los últimos días, nuevamente hemos sido testigos de acusaciones de vergonzosas compras de diputados. Ya anteriormente habían rumores de que los diputados que se salieron del partido ARENA habían sido comprados. A pesar de que el diputado Gallegos acusa a algunos dirigentes de ARENA de calumnias y dice que ARENA "no tiene la capacidad de controlar a sus diputados", son precisamente los diputados de ARENA los que dicen que les ofrecieron grandes cantidades de dinero, para que traicionaran a su partido y a los votantes que los eligieron.
"Ligar al partido ARENA" a todo aquel que critica estos actos de corrupción, tal como lo hace Gallegos, en un intento de descalificar esas opiniones, es una muestra de falta de argumentos para defenderse. La población tiene derecho a pedir que los servidores públicos, quienes reciben sus salarios de nuestros impuestos, actúen correctamente, haciendo buen uso de los fondos del Estado.
El Estado tiene la obligación de proteger y velar por el bienestar de todos los ciudadanos. En cambio, en estos últimos 8 años desgraciadamente los rumores que más se escuchan son escándalos de uso personal de los patrimonio del Estado por los gobernantes.
Es intolerable que gran parte de los salvadoreños todavía no tengan acceso a agua potable, a electricidad y no puedan cubrirse sus necesidades básicas porque hay algunos políticos que se roban el dinero, que podría ser destinado para estas obras.
Esta es la mayor injusticia social. ¿Cómo pueden dormir tranquilos los que sabiendo que hay familias salvadoreñas en extrema pobreza, a veces sin poder alimentar a sus hijos, han abusado del poder utilizando el dinero que debería de ser usado para estas familias, dándose ellos grandes lujos?
Por otro lado es de admirar a los diputados que valientemente han denunciado intentos de corromperlos y de traicionar, no sólo a su partido sino a todos los que votaron por ellos.
En otros países también se están descubriendo escándalos políticos que habían estado encubiertos. Uno de los más recientes es el asesinato del Embajador de EE.UU. en Libia y otras 3 personas. El presidente Obama todavía no ha dado una respuesta de por qué, después de que el embajador pidió protección, no se le mandó dicha ayuda y luego intentó ocultar lo sucedido, negando inicialmente que había sido un acto terrorista, teniendo que aceptarlo ante la abrumadora evidencia.
Recordemos que aunque se trate de tapar acciones incorrectas, y quizá se logre por un tiempo, al final siempre salen a la luz. La mentira avanza pero la verdad siempre la alcanza.
Es por todo lo anterior que necesitamos un fiscal sin compromisos con ningún partido político, para que pueda hacer un buen su papel al castigar toda la corrupción, que vele porque haya justicia y que lo que se recauda de nuestros impuestos llegue realmente a la población que más lo necesita.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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