OTROS EDITORIALES

Topados al cerco

Por Juan Valiente* Martes, 23 de Octubre de 2012

La exitosa negociación entre el Gobierno y el principal partido de oposición, demuestra que siempre es factible pactar en beneficio del país. Muchas veces parece que nos olvidamos de las lecciones de los Acuerdos de Paz y creemos que nuestro sesgo ideológico debe prevalecer sobre los intereses del país. La negociación que desentrampó la aprobación de $800 millones para una nueva emisión de títulos valores es una demostración de lo importante que pueden ser las contribuciones partidarias sin intereses personales.

Luego de semanas de discursos llenos de medias verdades, que de ambos lados parecían partir de prejuicios sobre los otros, la semana pasada se logró un triunfo político que debemos cultivar. El Gobierno obtuvo la aprobación de $800 millones y ARENA logró acuerdos básicos de política fiscal que entre otros garantizarán reducir el nivel de endeudamiento, la deuda flotante y el déficit fiscal. Es el inicio del necesario pacto fiscal que se requiere para el mediano y largo plazo.

Ya se habla de $200 millones que el Gobierno quiere generar en nuevos impuestos. Parecen no haber entendido el espíritu de los acuerdos que es reducir el gasto fiscal innecesario. Obviamente pueden cumplir con la letra de los acuerdos aumentando los ingresos fiscales, pero no con el espíritu. Los liderazgos políticos deben promover acuerdos de nación para que el impacto político dé certidumbre y estabilidad en el largo plazo.

Estamos a la espera del nombramiento del Fiscal General de la República. Más de un mes después que se venció el plazo, las fracciones legislativas no terminan de ponerse de acuerdo. Empecinadas en su esquina, cada grupo defiende a capa y espada su posición, y el país sigue a la deriva sin alguien que lo represente y que cuente con el respaldo institucional necesario para un cargo de tal naturaleza.

Con las finanzas públicas estábamos topados al cerco. Se vieron obligados a negociar. El tema del fiscal general debe hacernos sentir igual. Estamos topados al cerco, sin mucho espacio para movernos y cada vez dañando más la institucionalidad. Es obvio que los partidos de la nefasta alianza en contra de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, quieren ahora seguir cobrando su parte. Los rumores llevan a pensar que algunos políticos prefieren un fiscal general cercano que un fiscal general decente.

El Fiscal General de la República debe ser nombrado ya y no con base en los intereses personales de políticos reconocidos, sino que con base en las necesidades del país por contar con un funcionario independiente, con criterio, responsable, con coraje y que esté dispuesto o dispuesta a perseguir los delitos de defraudación fiscal y de corrupción. Casos emblemáticos siguen engavetados y no parece haber verdadero interés en lograr castigar a los culpables.

El entusiasmo que generó la aprobación unánime por parte de los diputados para la emisión de los títulos valores, debe ayudarnos a redescubrir la pasión por la política cuando se ejerce en beneficio de todos. El temor a la crisis o la alegría por el acuerdo logrado permitieron que 84 diputados alzaran la mano en esta votación. De la misma manera debe nombrarse al nuevo fiscal general, de la misma manera debe velarse porque cada institución y cada persona cumplan con su mandato.

Avanzaríamos mucho con sólo que los funcionarios cumplan con su mandato. Los invito a revisar sus obligaciones y derechos constitucionales para definir el nivel de cumplimiento logrado. Nosotros, los ciudadanos, debemos concentrarnos en lo que nos obliga y prohibe la ley. Uds. funcionarios deben concentrarse también en lo que no permite la ley. La institucionalidad se fortalece cuando un funcionario cumple con sus obligaciones y no invade terrenos no permitidos. Ningún funcionario puede ir más allá de lo que la ley explícitamente le permite. Nombren ya al fiscal general y cumplan con la ley.

* Columnista de El Diario de Hoy.

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