OTROS EDITORIALES

Señores políticos, su mala imagen no es culpa de la prensa

Por Ricardo Chacón * Sábado, 20 de Octubre de 2012

La cobertura informativa de la Asamblea Legislativa, en El Salvador o en cualquier otra Asamblea o Parlamento del mundo, tiene sus bemoles, uno de estos está relacionado con la permanente acusación que hacen los políticos contra la prensa, a la que culpan de ser responsable de crearles mala imagen ante la población.

Nadie, absolutamente nadie que tenga cuatro dedos de frente democrática, puede poner en tela de juicio ni la labor de la política, de los políticos, de los partidos políticos ni del foro por excelencia para el debate político como es la Asamblea Legislativa; se trata de instancias fundamentales no sólo para hacer caminar el Estado, en su amplia acepción, sino para la gestión política diaria.

En este sentido niego, de manera categórica, que los periodistas del país ni los del resto de América Latina, mantengan "una campaña de desprestigio" para con la clase política; mucho menos, y lo digo sin temor a equivocarme, no existe un medio de comunicación nacional que la "tenga" contra un político en particular.

Esto no quiere decir que, en su conjunto, la prensa nacional y, en general, la de América Latina, sea crítica, muy crítica de la labor de los políticos, de los partidos políticos que suelen estar involucrados en incidentes, y muchas veces en accidentes, susceptibles a convertirse en noticia; se trata de hechos que riñen con las buenas prácticas del quehacer político correcto, basado en valores, con intención de ver más allá de sus propias narices, pensando en el bien mayor, el país, la ciudadanía.

Negociaciones bajo la mesa que responden a intereses particulares, dejando de lado a la ciudadanía, entender la política no como un servicio sino como un negocio donde alcanzar un "puesto" es casi como alcanzar un botín de guerra, son hechos noticiosos que han generado "mala imagen a la clase política".

No se diga cuando los políticos, en ejercicio de su puesto, se enriquecen rápidamente o "hacen uso" de las "ventajas" propias del cargo, que van desde el uso de vehículos, gasolina, seguridad, fiestas y buen vestir, hasta vincularse con hechos delictivos de mayor envergadura, como ha ocurrido, en más de una ocasión, con el crimen organizado.

En pocas palabras, la mala imagen de los políticos deriva de estas prácticas negativas, no porque los medios las publiquen.

Revertir esta dinámica debería ser teóricamente sencillo y tiene que ver con modificar las actuaciones de los políticos: cuando estos trabajen como funcionarios probos y eficientes, que laboren ocho horas, que con dificultades tienen su carrito o deben viajar en bus, que esperan su salario con ansias para cancelar sus deudas, que realizan su labor política de cara al sol, prestando servicios a la comunidad y honrando la "representación" que les ha otorgado la ciudadanía para que resuelvan los problemas de la nación.

Como muestra un botón: el jueves pasado, luego de varias semanas de "intensas negociaciones" entre los partidos representados en la Asamblea Legislativa, aprobaron por unanimidad 800 millones de dólares para pagar bonos. De inmediato, alguno que otro diputado hizo rimbombantes declaraciones sobre el logro, la hazaña de los políticos por haber alcanzado el referido acuerdo, mediante la negociación, al tiempo que acusó a la prensa que daría realce a las "diferencias" que ha habido en el pleno legislativo. No quiso señalar la escandalosa "disputa" sobre los "cañonazos" que han estado a la orden del día en el pleno legislativo. Según lo expresado por el declarante, la compra de "voluntades" pareciera que no debería ser noticia ni ser registrado por la prensa.

Sí, sí es noticia que los diputados aprobaran los 800 millones, y todavía lo es más por haber sido acordado por unanimidad; pero también es noticioso que en nuestra Asamblea Legislativa existan diputados que se cambian de partido y votan de otra manera porque "hay dinero de por medio".

De igual manera es noticia, y no tiene ninguna mala voluntad, que los diputados "renueven" sus carros de trabajo por camionetas todo terreno del año, que no permitan ingresar a un periodista al Palacio Legislativo como también que dediquen miles de dólares en "bocadillos", comunicaciones, gasolina, para que los padres de la patria realicen su labor.

Los diputados decentes, y lo digo sin tapujos, deberían estar escandalizados que sea noticia que "una vez en la vida" logren consenso para la aprobación de los bonos, o la "compra de voluntades"; lo normal debería ser que siempre, o casi siempre, y no por excepción se alcance el consenso para resolver los problemas de nación; lo normal debería ser que nunca hubiese "compra de voluntades" en la Asamblea y, en todo caso, por excepción la hubo y se convirtió en noticia y fue a parar a los juzgados.

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*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

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