OTROS EDITORIALES

Algún día

Por Pedro Roque* Sábado, 20 de Octubre de 2012

Sí señor, algún día. No me queda más remedio que desearlo y me pasa cada vez que vengo a Alemania. Fíjese, el miércoles después de aterrizar en Frankfurt, tomé un carro alquilado y viajé como 80 kilómetros por una autopista y no encontré ni un bache, ni un hoyo, y todos los carros disciplinadamente se ordenan a la derecha y para adelantar, primero señalan con la vía y luego adelantan ordenadamente a 120 kilómetros por hora, la velocidad permitida en el tramo Frakfurt-Mainz-Bingen.

Los camiones respetan la velocidad y van cerrados, pues así ahorran combustible. A lo largo de todo el camino vi los bellos bosques alemanes color oro y cobre, anunciando que empieza el otoño y las ciudades por las que pasé muy limpias y ordenadas.

Paseando por las calles de Bingen, recordando mis tiempos de estudiante, vimos en la puerta de las casas la basura doméstica separada y correctamente empacada en bolsas blancas. Y en el aeropuerto de Frankfurt, como cien veces más grande que el de Comalapa, se siente un ambiente fresco agradable y el aire acondicionado ni se nota.

Por cierto, al comprar varios obsequios en algunas tiendas "duty free" en Comalapa, se sentía el calor salvadoreño a pesar de los ventiladores, pues según se disculpó la vendedora, desde hace días no funciona el aire acondicionado. Y para variar en el camino de mi casa al aeropuerto, adelantamos más vehículos por la derecha que por la izquierda, pues eso que el trafico lento circule por la derecha, o la gente no lo entiende, o confunde la izquierda con la derecha o sencillamente, ni les preocupa, ni les importa circular, dejando libre el carril de la izquierda para adelantar.

Esperando la salida del avión en el aeropuerto de Frankfurt, observé por las ventanillas que las mismas personas atienden el control y el abordaje de los pasajeros de diferentes líneas aéreas, mientras que aquí que cada línea tiene sus propios mostradores de chequeo. Lufthansa tiene en cada puerta de salida muchos periódicos del día gratis para los viajeros y, además unas máquinas que proporcionan ocho tipos de preparación de café gratis, lo mismo que unas cómodas mesas y sillas, desde donde escribí este artículo.

Limpieza absoluta a pesar de los cientos de miles de personas de todo el mundo que circulan por este aeropuerto internacional las 24 horas al día, tiendas elegantes y exquisita comida, altavoces que funcionan y se entiende los mensajes que anuncian en varios idiomas.

Pues viendo estas y otras cosas no pierdo la esperanza que algún día pasemos de listos y desordenados a disciplinados y cumplamos los reglamentos lógicos y la cortesía para dar un salto en nuestra calidad de vida. Y el colmo: Paseando por el pueblo donde viví, vi en la puerta de una casa, una mesa con paquetes de manzanas y un cartelito que decía: "Tres euros por cada bolsa. Tome una y deje los tres euros en el buzón". Me dice mi acompañante: ¡Imposible en El Salvador!

¡Algún día! Si cambiamos nuestra cultura de listos y desordenados a respetuosos y disciplinados. Eso… aprendamos y no perdamos la esperanza.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net

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