OTROS EDITORIALES

Sanidad Fiscal y Sostenibilidad Social

Por Norman Quijano* Jueves, 11 de Octubre de 2012

El Salvador vive una grave crisis fiscal, porque el Gobierno ha gastado desmedidamente más de lo que recibe en tributos $9,900 millones y en otros ingresos $520 millones, un total de $10,420 millones durante esta gestión, y además casi $3,000 millones en créditos y $540 millones en donaciones que no le son suficientes para cubrir el faltante. Así es como la caja fiscal ha llegado a una angustiosa situación de iliquidez y el Gobierno ha caído en atrasos en pagos de salarios y contribuciones a los fondos de pensiones, a proveedores, en devoluciones de impuestos y del "draw back" de los exportadores.

La gente ha ido tomando conciencia de esta grave crisis fiscal y ya hay una creciente corriente de opinión en favor de imponer condiciones de "responsabilidad fiscal". Me uno a esta demanda ciudadana: si como políticos no podemos tener disciplina en el manejo de las finanzas públicas, nos la debemos imponer por ley.

Los diputados de ARENA están trabajando en una propuesta de ley, de modo que, gobierne quien gobierne, haya "Responsabilidad Fiscal", imponiendo límites al gasto, al déficit y al endeudamiento público. Sólo de esta manera podremos blindar las finanzas públicas de gobiernos populistas, irresponsables e indisciplinados.

Pero, la sanidad fiscal no debe concentrarse sólo en límites y criterios fiscales, porque esto no es suficiente para reducir el déficit. Si vemos a España, Portugal y Grecia, ellos están haciendo recortes del gasto mediante reducción de personal, de salarios y pensiones, menor asignación para salud, educación y cultura, aumento de impuestos a niveles asfixiantes, pero el déficit en vez de disminuir "aumenta".

¿Por qué sucede esto? Porque la economía crece menos y menos, lo que resulta en menores ingresos tributarios. Y ¿por qué crece menos? Simplemente porque si la gente (consumidores) tiene menos ingresos y más impuestos que pagar, entonces consume menos, lo que causa menor actividad económica, menos empleos e inversión deprimida, lo que disminuye los ingresos tributarios.

Claramente, lo más importante "no" está en hacer recortes fiscales --salvo el despilfarro-- y ajustes al sistema tributario para recaudar más. Lo más importante es crear condiciones para "estimular el crecimiento" de la economía, crear empleos y progreso nacional.

Para esto, es clave trabajar en cuatro áreas: institucional, económica, social y ambiental, donde todo debe estar apuntado a asegurar responsabilidad fiscal, pero garantizando "Sostenibilidad Social", porque si dejamos de invertir para mejorar, modernizar y fortalecer los servicios sociales que el Gobierno debe proveer subsidiariamente, dejamos de construir los cimientos que garantizan el progreso social: incremento de la capacidad productiva de las personas, condición fundamental para que haya progreso individual, familiar y movilidad social, que es contraparte para estimular el crecimiento económico. En el ámbito institucional se requiere tomar medidas que faciliten hacer negocios en El Salvador, hacerlo más competitivo, más atractivo, más transparente y con adecuada seguridad ciudadana, productiva y comercial. Así se potenciará el crecimiento económico, esto es, se creará "prosperidad". Paralelamente, lo institucional debe apuntar a mejorar y ampliar los servicios sociales, especialmente los programas de combate de la pobreza y buscar la provisión universal de servicios de salud y de seguridad social.

Sin embargo, el mayor énfasis debe estar en proveer educación de calidad y con tecnología, porque la educación es el crisol del verdadero progreso y sostenibilidad social. En la medida que se progresa en la cobertura y calidad de los servicios sociales aumenta el capital humano, lo cual permite que el crecimiento económico se logre con mayor equidad. Así se comienzan a crear condiciones que llevan al logro del "bien común" en "prosperidad", condición muy importante, porque países como Cuba se han acercado al bien común, pero en "pobreza".

Luego, si la estructura institucional del país también vela por la protección y recuperación ambiental, el progreso económico se hace "viable", esto es, que perdura en el tiempo sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras. Y si en la formación social, vía educación y cultura, hay un encuentro con el conocimiento ambiental, el progreso se crea condiciones para un hábitat sustentable, "vivible" en el tiempo sin agotar los recursos o dañar el medio ambiente.

Entonces, con un progreso social equitativo, económicamente viable, donde la protección ambiental lo hace sustentable, se logra reunir todas las condiciones necesarias para alcanzar un "desarrollo integral sostenible".

Ante esto, debemos tener una Ley de Sanidad Fiscal para la Sostenibilidad Social. Si todos contribuimos con este enfoque, en la proporción de las capacidades de cada uno de nosotros, entonces estaremos poniendo los cimientos para la construcción del bien común en prosperidad. Sin duda: ¡lo podemos hacer!

*Alcalde de San Salvador.

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