OTROS EDITORIALES

El asesino de vaqueros

Por Marvin Galeas * Miércoles, 10 de Octubre de 2012

Es probable que el clásico de las películas sobre el viejo oeste "Los siete magníficos", sea el más largo comercial de cigarrillos jamás filmado. Steve Mc Queen y Yul Brynner, altos, delgados, fibrosos, miradas resueltas que reflejan la muerte, espaldas anchas y caderas estrechas de donde cuelga el Colt, encendían cigarrillos antes de cualquier cosa y después de matar a los forajidos.

En aquellos parajes resecos y salvajes en donde de tanto en tanto sonaba de fondo el impresionante tema musical de Elmer Berstein, sólo sobreviven los valientes. El respeto se gana por la capacidad de desenfundar rápido el revólver con la mano derecha y de liar un cigarrillo con la mano izquierda.

La película fue estrenada en 1960. Seis años antes, en 1954, Leo Burnett, había lanzado una de las más célebres campañas publicitarias: la del vaquero fumador. Gracias a aquella publicidad un cigarrillo con filtro que inicialmente había sido creado para el consumo femenino fue rápidamente convertido en un ícono del macho man. El film "Los siete magníficos" confirmó la existencia de un mundo de valientes, donde el sabor tiene el aroma del café amargo y el tabaco fuerte.

Desde entonces el tema musical de la cinta en donde además de Steve McQueen y Yul Brynner aparecía otro duro de matar, Charles Bronson, se convirtió también en la música del comercial hasta nuestros días. Millones de adolescentes comenzaron a fumar estimulados por la memorable campaña del genio publicitario de Burnett y por las aventuras de los vaqueros fumadores de "Los siete magníficos".

La muerte de varios de esos héroes del Far West, no fue causada por las certeras balas de los malos de las películas, sino por el hábito de fumar. Dos de los modelos de los anuncios del cowboy fumador, Wayne McLaren y David McLean, murieron de cáncer. McLaren a los 49, después de fumar un promedio de una cajetilla diaria durante varios años. McClean, fumador de toda la vida, falleció a los 73, luego de haberse convertido en un activista contra el tabaco.

Yul Brynner, empedernido tabaquista en la pantalla y en la vida real, murió de cáncer a los 65, tras haber librado una verdadera batalla para dejar la adicción sin haberlo logrado nunca. Su compañero de duelos en "Los siete magníficos", el carismático Steve McQueen, de quien se dice que lo primero que hacía al amanecer era fumar, también murió de cáncer provocado por la exposición a sustancias como el asbesto y las que contienen los cigarrillos.

Pero el tabaco no sólo es el más persistente asesino de vaqueros (debería de haber un pasquín ofreciendo dinero por él), sino también de millones de personas. Según cifras que encontré en el Internet al menos 10 mil personas mueren cada día en el mundo como resultado del tabaquismo.

Los expertos han detectado que los cigarrillos poseen al menos una docena de sustancias cancerígenas, entre ellas la nicotina que además, es tremendamente adictiva. El cigarro causa el 90% de los casos de cáncer de pulmón, el 70% de los de laringe y un alto porcentaje de los que se desarrollan en la boca, el páncreas, la vejiga y el esófago. Casi todos los enfisemas, son producidos por el humo de cigarrillos.

Hay que agregar que a los fumadores se les arruga la piel de las manos y el rostro más rápido, además de cobrar un tono amarillento. Se les dañan los dientes y muchos huelen mal. El tema económico es no menos importante en un fumador promedio, además de dañar su salud, gasta al año 1,500 dólares.

Consumir cigarrillos no tiene beneficios de ningún tipo para el fumador. Sin embargo cerca del 47% de los hombres del mundo fuman y sólo el 12 % de las mujeres. Y sin embargo fumar o no es una decisión voluntaria en una sociedad libre. Fumar es la forma, entre tonta y elegante, que los vaqueros eligen para suicidarse lentamente.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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