OTROS EDITORIALES

El candidato de la nueva era de criminalidad

Por Carlos Ponce* Martes, 2 de Octubre de 2012

Esta semana, uno de los principales rotativos nacionales publicó un comunicado --firmado por personas que aseguran ser parte de un "movimiento ciudadano" radicado en Estados Unidos-- en el que se solicita al partido oficial considerar al actual Ministro de Justicia y Seguridad Pública, David Munguía Payés, como posible candidato a la vicepresidencia en los comicios del 2014. El interés de Munguía por la política no es algo nuevo, en el pasado cercano conformó su propio partido político --el cual desapareció por no lograr la votación mínima exigida para subsistir-- y se convirtió en una figura visible en las campañas del difunto Schafik Handal y el ahora mandatario Mauricio Funes.

Hay diferentes pistas que ha dejado durante su gestión, que evidencian su interés por participar en las próximas elecciones. La más obvia es que, aún siendo Ministro de Defensa, pasó a situación de retiro exactamente un día antes de que se pasara del período mínimo de tiempo que, según la Constitución, debe de transcurrir antes de que un militar retirado pueda optar a la presidencia del país.

El forzado protagonismo de Munguía en el tema de seguridad, siendo el titular de Defensa, fue el inicio de su autopromoción ante la opinión pública con intenciones electorales. Estando en esta posición privilegiada, en la que podía explotar y contagiarse de la alta aceptación de la que goza la Fuerza Armada, únicamente aparecía en contextos favorables para su imagen y desaparecía en los desfavorables, dejándoselos a los verdaderos responsables de la seguridad pública.

El excelente manejo mediático como titular de Defensa llevó a que fuera nombrado como Ministro de Justicia. Desde allí, continuó con un discurso oficial congruente con la actitud punitiva de la ciudadanía, prometiendo y proponiendo medidas sin fundamento técnico, pero en extremo represivas. No obstante, esto era sólo una cubierta para esconder su verdadera estrategia que no gozaría del beneplácito popular: negociar en secreto con las pandillas una reducción en la cantidad de homicidios registrados.

Hasta ese momento, el daño al país se limitaba al recrudecimiento de la criminalidad por una mala gestión de un funcionario bueno para hablar, pero con poco criterio técnico y un fuerte desconocimiento de temas relacionados al delito y la seguridad pública. La negociación con pandillas, como he advertido antes, llevó el problema a otros niveles, ya que cambió la interacción de las estructuras criminales con el sector político al más alto nivel.

Esto propicia y perpetúa un escenario en el que los políticos buscarán a las organizaciones criminales y les prometerán beneficios, protección y concesiones futuras, a cambio de que ayuden a capturar votos y que, mediante su particular forma de operar, se aseguren que los simpatizantes de partidos rivales no emitan el sufragio el día de las elecciones. Este tipo de interacción asegura la sobrevivencia de las agrupaciones delictuales, ya que su relación con el alto mundo les brinda una ventaja competitiva en el bajo mundo. Hay organizaciones criminales que, gracias a este tipo de relación con el sector político, han subsistido desde el Siglo XIX y, además, expandido sus operaciones, poder e influencia.

Lo más probable es que Munguía Payés participe como candidato en las próximas elecciones. Esto marcará un importante paso en la evolución de las pandillas, que llevará al país a una nueva era de criminalidad. También conllevará en el futuro cercano, por otro lado, un significativo golpe a la dinámica interior del partido que lleve a Munguía como candidato. Es imperativo que la ciudadanía denuncie cualquier apoyo político que brinden abierta o encubiertamente las estructuras criminales, para que los pactos oscuros entre políticos y criminales salgan a la luz y sean más difíciles de mantener.

*Máster en Criminología

y Ciencias Policíacas.

Twitter:@cponce_sv

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