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Pagando favores políticos
L a lucha que se hizo por parte de las distintas organizaciones del país, en la que coincidieron tanto de izquierda como de derecha, con el fin de que se cumplieran los fallos de la Sala de lo Constitucional, no fue entre ricos y pobres, empresa privada y el Gobierno, entre el FMLN y ARENA, o libres pensadores versus lectores críticos, fue una lucha por la institucionalidad del país, que buscó restablecer el Estado de Derecho, que había sido roto por 50 diputados, que discreparon con los fallos, porque no estaban confeccionados a su medida, ni tampoco respondían a sus intereses.
Sin embargo quedó en evidencia después de la reyerta, que el trasfondo no era precisamente luchar por la democracia, como lo hicieron creer estos diputados que se rasgaban las vestiduras públicamente, alegando puntos jurídicos que sólo sus asesores y ellos se lo creían.
Hay un adagio popular que dice: "La mentira tiene piernas cortas y la verdad siempre la alcanzará". Pues ya salieron a la luz pública las verdaderas intenciones de estos políticos y no eran necesariamente la de una pronta y cumplida justicia, sino más bien pagar los favores a sus correligionarios que apoyaron la desestabilización del aparato judicial, al imponer a dos magistrados con un marcado tinte ideológico, lo cual le confiere el poder al FMLN y a sus aliados, para utilizar estos magistrados como amanuenses.
Prueba de ello es la sorpresa que se recibió de que once magistrados autorizaron un bono de $200 para los 9,412 empleados del Órgano Judicial. Haciendo un total de $1.8 millones, que saldrá de la partida de economías salariales de forma indirecta, pero que provienen de los impuestos de miles de salvadoreños, que con su esfuerzo y sudor contribuyen al mantenimiento del Estado.
Claro que este bono viene a remunerar a los sindicalistas de la CSJ, que con piedras y palos lucharon para que estos magistrados, pese a ser elegidos de manera inconstitucional, se sentaran en las sillas de magistrados. Los mismos que por años han pedido y pedido, pero que no contribuyen en la administración de justicia, deberían de seguir el ejemplo de la jueza de Mejicanos Violeta Lino, que declaró "indigna y corrupta" la bonificación. Si el resto del personal de la CSJ, se comporta de esa misma manera, tendremos más patriotas en el país, dado que no es el momento ni para bonos ni para aumentos salariales, por la crisis económica que se vive, donde la deuda pública de El Salvador ya alcanzó el 56% del Producto Interno Bruto y las esperanzas de crecimiento económico no son muy alentadoras. Pero al parecer esto no les importa a estos once magistrados. Que han convertido a la Corte en el centro de beneficencia y pago de favores políticos.
De lo contrario no se habría contratado al hijo de un diputado para que ocupe el puesto de gerente jurídico de la CSJ, con un salario muy bonancible, por supuesto que los que tomaron la decisión de esta contratación van a defender y argumentar la idoneidad y capacidad. Pero se les olvida las miles de hojas de vida y aplicaciones que habían en Recursos Humanos de muchos profesionales que habían optado por esa misma plaza, pero que les fue negada toda posibilidad, porque no eran hijos de diputados ni sobrino del ministro.
Pero lo cierto es que a veces no es cuestión de idoneidad, sino de ética y de principios, de los cuales carecen muchos funcionarios públicos.
*Catedrático de la Universidad
Francisco Gavidia.
jaimeramirez_ortega@hotmail.com
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