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Viaje del Papa Benedicto XVI al Líbano
El Papa Benedicto XVI ha completado con éxito su viaje pastoral al Líbano. Entre sus objetivos, estaba el de firmar y entregar oficialmente la exhortación apostólica post-sinodal "Ecclesia in Medio Oriente", fruto de la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos, que se realizó en el Vaticano en octubre de 2010. Es un documento de mucho valor para indicar la importancia de la coexistencia islámica–cristiana.
El Pontífice viajó como mensajero de paz. "La paz os dejo, mi paz os doy" (Jn, 14,27), fueron sus primeras palabras a las autoridades civiles y religiosas que lo recibieron. Los deseos de paz y diálogo, estuvieron siempre presentes en sus mensajes. En Líbano conviven diversas comunidades cristianas como la católica maronita, armena, siríaca, greco católica, ortodoxa, protestante y comunidades musulmanas sunita, chiita y druza. Todos sus encuentros han sido calificados de "muy positivos", pese a las incertidumbres que se dieron antes del viaje.
Miles de jóvenes lo esperaron con inmensa alegría y esperanza. A ellos les dijo: "Sean testigos y mensajeros de la alegría de Cristo, sean promotores de la paz y la reconciliación a través del perdón". Escuchó sus testimonios sobre la vida cristiana en ese país. Una joven le dijo: "Santidad, su presencia en el Líbano, no obstante nuestra situación, es un desafío a la lógica de la guerra y la desesperación. Es un signo de paz y de esperanza".
Aquella juventud llena de ilusiones y esperanzas tiene que afrontar múltiples desafíos para mantener su fe y superar numerosos problemas. El Papa muy conocedor de esta situación, les exhortó con estas palabras: "Ni siquiera el desempleo y la precariedad deben incitaros a probar la miel amarga de la emigración, con el desarraigo y la separación en pos de un futuro incierto. Se trata de que vosotros seáis los artífices del futuro de vuestro país, y cumpláis con vuestro papel en la sociedad y en la Iglesia. Tenéis un lugar privilegiado en mi corazón y en toda la Iglesia, porque la Iglesia es siempre joven. Descubrid de verdad el perdón y la misericordia de Dios. No es fácil perdonar, pero el perdón de Dios da la fuerza de la conversión y, a la vez, el gozo de perdonar. El perdón y la reconciliación son caminos de paz, y abren un futuro".
En los diversos encuentros hubo momentos de oración y de diálogo. Al rezar el "Ángelus", y ya para despedirse de la multitud que asistió a la eucaristía del domingo, pidió a María, Nuestra Señora del Líbano, que intercediera ante su Hijo para obtener el don de la paz para los habitantes de Siria y los países vecinos. Con sentimientos de auténtica preocupación manifestó: "Desgraciadamente el ruido de las armas continúa escuchándose, así como el grito de las viudas y los huérfanos. La violencia y el odio invaden sus vidas, y las mujeres y los niños son las primeras víctimas. Apelo a los países árabes de modo que como hermanos, propongan soluciones viables que respeten la dignidad de toda persona humana, sus derechos y su religión".
En el aeropuerto pronunció un discurso de despedida. Entre muchas cosas dijo: "El mundo árabe y el mundo entero habrán visto, en estos momentos de turbación, a los cristianos y a los musulmanes reunidos para celebrar la paz". Agradeció que lo recibieran con consideración y respeto. Esperamos ver el día en que Líbano sea un espacio en donde todos vivan en paz y fraternidad.
*Sacerdote salesiano.
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