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¿Y vos fuiste niño del Bloom?
Hace años --no es de ahora-- estoy interesada en una campaña pro-niños salvadoreños, para lo cual me he acercado a diversas personalidades, pero ministros de Salud y diputados, sólo me han hecho promesas que no cumplen. Sin embargo, yo no tiro la toalla fácilmente. De nuevo formulo mi petición: que la Asamblea declare "Día del Hospital Benjamín Bloom" el 27 de septiembre de cada año, en conmemoración del nacimiento de aquel niño californiano, benefactor de la niñez salvadoreña.
Don Benjamín fue muy amigo de mis abuelos, Federico Mejía y Sara Duke de Mejía, quienes le conocieron cuando llegó al país. Era un mozalbete de 15 años que se puso a trabajar con sus tíos Bloom, quienes fundaron el Banco Occidental, en Santa Ana.
"Benny", como le llamábamos, me quería como a una hija. Años antes, se había enamorado de mi madre, Paulita Mejía Duke, y quiso casarse con ella.
Cierta vez me refirió que él no podía concebir hijos, por lo cual él y su esposa se rodearon de perritos de finas razas.
Su preferido, "Lucky", enfermó un día. Fue imposible salvarlo, por lo que Benny se sumió en una profunda tristeza. Esto le hizo pensar en los padres de familia, que, por no contar con medios económicos suficientes, no podían atender la salud de sus hijos. De este pensamiento surgió el Hospital de Niños Benjamín Bloom, inaugurado en 1928.
A muchos de ustedes que me leen, que seguramente de niños fueron atendidos en el "Bloom", rodeados de cariño, les suplico me acuerpen en esta iniciativa.
Les cuento algunas anécdotas: Martita Dueñas de Regalado, tenía un hijito que adolecía de una grave enfermedad. Su pediatra, el Dr. Chamorro Benard, sugirió llevarlo al Bloom, no sólo porque él trabajaba allí sino además por el equipo de avanzada tecnología que tenía el Hospital. El niño se restableció en poco tiempo.
Un médico, actualmente muy conocido, sufrió cuando niño graves quemaduras, y sus padres desesperados lo llevaron al Bloom, donde pronto logró recuperarse. ¿Cuántas historias parecidas conocen ustedes?
Una vez, me entrevistaban en un programa de televisión y, como siempre, aproveché para hablar del "Bloom". Al terminar, se me acercó el camarógrafo --con ojos llorosos-- y me dijo: "Señora Pike, usted me ha tocado el corazón. Mi mamá me decía: "Vos eras un niño tan enfermo, que más pasabas en el Bloom que en casa". Yo quiero ayudarla en su causa, doña Pachita".
Benny amaba su hospital. Lo visitaba cada mañana antes de ir a su Banco. Al solo llegar, los niños menos enfermitos, saltaban de sus camas, le agarraban las piernas, mientras coreaban, "¡Don Benjamín, Don Benjamín!"
Por estos y otros recuerdos de tan célebre personaje, propongo que el 27 de septiembre se declare "Día del Hospital de Niños Benjamín Bloom" y que, en forma paralela, se realice una campaña en toda la República para recaudar fondos destinados a los niños internos del "Bloom".
Suplico a los miembros de la Asamblea Legislativa que tomen en cuenta mi petición, así como les pido a mis amigas, las doctoras María Isabel Rodríguez y Violeta Menjivar, que brinden su valioso apoyo a este proyecto. ¡Bien lo merece la memoria de este benefactor de la niñez salvadoreña! ¡Que Dios les bendiga!
*Colaboradora de El Diario de Hoy.
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