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Tres errores comunes de percepción del trabajo de los periodistas
La labor del periodista, al igual que todas las profesiones, tiene sus peripecias y dificultades; algunas tienen que ver con lo propio de la práctica profesional donde se ponen en juego no sólo las destrezas personales sino también la aplicación de la teoría y los principios que rigen a la persona y al profesional. Otras están relacionadas con la misma realidad que, por lo general, se presenta como un todo confuso plasmada en acontecimientos entrecruzados por lo social, lo político, lo cultural y hasta lo personal.
En este sentido, enfrentarse a los hechos y convertirlos en información noticiosa que se trasmite a través de los diferentes medios de comunicación, implica problemas y dificultades que se deben solventar con la formación del comunicador, su experiencia y, por qué no decirlo, la habilidad propia del que sabe hacer información.
También es cierto, lo cual es el objetivo de estas reflexiones, que la actividad del periodista suele ser blanco de las críticas de unos y otros. Por lo general el informador profesional es juzgado y, en muchas casos, casi enviado al cadalso, cuando no gusta lo que plantea; no me opongo a que se critique la labor de un periodista, todavía más, me parece sano e interesante que se cuestione cuando este puede estar comprometido con otros fines diferentes a la labor informativa, sin embargo hay errores que desvirtúan la sana crítica.
Uno, por lo general, y así me lo dice la experiencia, cuando se hace información noticiosa, se hace con el fin de informar, así de sencillo; aquellos que creen que cada noticia publicada tiene la intención de "fregar" o "apoyar" a una persona, una causa o un hecho están totalmente equivocados.
Reconozco que puede existir error, incluso mala intención de parte de algún comunicador o medio al reportar una información, pero de esto a señalar que la tónica normal y cotidiana sea fastidiar hay un gran trecho.
Un argumento de peso me basta para rebatir esta idea: la credibilidad es una de las riquezas que posee un periodista o un medio informativo que no se puede poner en riesgo en cada una de las noticias que publique; y, por sí no lo creen, sería difícil, muy difícil inventar todos los días decenas o cientos de noticias.
En pocas palabras, la finalidad es informar no tomar partido por uno u otro hecho, esto no quita que el hacer o no noticia de un acontecimiento pueda interpretarse como una acción de apoyo o de rechazo; esto es otra cosa, como también hay que entender, y este es un segundo punto del análisis, informar es diferente a opinar.
Cuando se hace información periodística se recogen los hechos, por lo general dispersos, y se busca darles una lógica para que sean entendidos y juzgados por las audiencias, lo que implica un tipo de interpretación; una lógica diferente es cuando se hace un artículo de opinión donde expresamente se busca no sólo interpretar la realidad sino además expresar un punto de vista específico. En ambos casos existe de base una interpretación, pero al hacer información se pretende dar una versión, lo más exacta posible, de lo sucedido y en la otra, exponer una posición.
En este sentido, y este es un tercer punto de reflexión, la opinión de un periodista es eso, opinión y en cuanto tal lo que se busca y pretende es "hacer luz" y contribuir al debate sobre uno u otro tema; ahora bien, de esto a señalar y culpar a "la mala prensa" porque se complican los problemas es un exceso fuera de toda racionalidad.
Varios ejemplos de esto: en deporte, particularmente, cuando se habla del cambio de entrenador o del mal desempeño de la selección de fútbol; en el gobierno hay más ejemplos, cuando se cuestionan, los supuestos acuerdos entre los pandilleros y el gobierno o cuando se pone en tela de juicio que la baja de crímenes no está directamente ligado al incremento de seguridad, o cuando se señala que la economía está a la baja, el grado de ineficiencia en la gestión gubernamental y el incremento de la deuda de país.
Pareciera que no se conoce el rol de la prensa o que simplemente se "debería contar" con prensa alineada al pensamiento oficial u oficialista o porque se cae en los errores señalados; sea como sea, mucho tenemos que debatir, mucho más tenemos que aprender, y más lejos aún, tenemos que mejorar y ser más tolerantes para entender al otro y respetar su opinión.
*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com
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