OTROS EDITORIALES

Discurso agresivo, divisionista e incoherente

Por Federico Hernández Aguilar* Martes, 11 de Septiembre de 2012

Es inútil. El Presidente de la República no logra entender que su guerra declarada contra el sector privado es una de las principales causas del desastre al que está conduciendo a nuestra ya maltrecha economía. En lugar de corregir, Mauricio Funes ha tomado la decisión de aplicarnos la nociva retórica del divisionismo social, como si condenar la prosperidad sirviera para remediar la pobreza.

Personalmente he llegado a la conclusión que nuestro mandatario jamás entendió cómo funcionan los ciclos virtuosos de la productividad. Él piensa, como han pensado todos los políticos que han arruinado a sus países, que una persona próspera sólo puede serlo en virtud de haberle quitado a otros lo que les pertenecía. Simplemente no concibe que el esfuerzo por crecer, empresarialmente hablando, esté a la base de cualquier emprendimiento económico, tanto para el que ahora es rico como para esos humildes campesinos y pescadores a los que soliviantó hace unas semanas diciéndoles que ANEP era la culpable de que ellos no tuvieran puestos en las directivas de las entidades autónomas. ¡Increíble!

Las incongruencias de Mauricio Funes en el ejercicio del poder han sido frecuentes y bochornosas. Sin embargo, conforme se acerca el final de su mandato, parecería que al hombre se le están juntando las ansiedades con los ímpetus. De otra manera, ¿cómo entender esa llamada de atención que le hizo a su vicepresidente, pidiéndole abstenerse de usar recursos públicos en sus anuncios de campaña, para luego arremeter desde el podio presidencial contra el candidato de la oposición? ¿Cómo podemos explicarnos semejante contradicción electorera?

¡Y qué tiempos aquellos cuando el FMLN criticaba a ARENA por el clientelismo político de que hacía gala al colocar simpatizantes o militantes en cuanta institución pública pudiera! A Mauricio Gutiérrez Castro, por ser arenero, los efemelenistas le consideraban un magistrado judicial vendido a oscuros intereses partidarios. Pero los años han pasado y las lealtades facciosas, antes tan señaladas, ahora se justifican aludiendo a… ¡nuestra propia Carta Magna!

"Les incomoda que una persona que es militante del FMLN sea funcionario público", argumenta hoy Salvador Sánchez Cerén, sin que se le coloree el rostro. "La Constitución dice que este es un país pluralista y que se tiene que respetar ese derecho de militancia de todos nosotros. No se nos puede marginar porque pertenecemos a un partido…".

Es asombroso que alguien que pretende ser Presidente del país, y que para ello deberá prometer, con una mano sobre la Carta Magna, ser fiel a nuestras leyes, nos salga ahora con que la independencia judicial es un mito sólo porque ninguna disposición constitucional la declara. ¿Entonces era correcto que en otros tiempos ARENA se tomara el órgano judicial con militantes? ¿Por qué lo que ayer era deplorable, cuando lo hacía el adversario político, hoy está plenamente justificado, incluso a la luz de la Constitución?

Por supuesto, ni de Mauricio Funes ni de Sánchez Cerén obtendremos respuestas claras a estas y otras muchas interrogantes. Quienes no toleran las opiniones desfavorables también suelen huir del debate inteligente. El Presidente de la República prefiere arremeter contra sus críticos a través de los micrófonos, en ambientes en los que sabe que nadie va a contradecirle.

La de Funes es, en realidad, una "valiente" forma de escudarse, porque la retórica agresiva es muy útil para esconder los fracasos de una gestión. Este guión mediático obedece a una sencilla fórmula: mientras más se grita contra los "enemigos" (reales o inventados), menos tiempo queda para llegar al fondo de los problemas y ofrecer explicaciones convincentes. Ignoramos qué tan cerca nuestro mandatario quiera llegar de Hugo Chávez --experto en estas lides--, pero sin duda le está imitando bien en la oratoria panfletaria.

Y mientras tanto, ¿quién se ocupa de los efectos que a corto y mediano plazo tendrá en El Salvador este discurso presidencial divisionista e incoherente?

*Escritor y columnista

de El Diario de Hoy.

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