OTROS EDITORIALES

Presidente de la nación

Por Marian Vidaurri* Martes, 4 de Septiembre de 2012

Una de las bellezas de la democracia es que cualquiera puede aspirar a ser el Presidente o el Primer Ministro de su país. Sin embargo, uno de los detrimentos de la democracia es que cualquiera puede llegar a ser el Presidente o Primer Ministro de su nación. América Latina cuenta con un historial folclórico de perfiles presidenciales. La región ha tenido mandatarios que anterior al cargo del Ejecutivo fueron (sin orden de importancia) empresarios, políticos de carrera, militares, golpistas, revolucionarios, ex guerrilleros, sindicalistas o periodistas.

Tomando en cuenta la trayectoria principal de su carrera profesional, y no su profesión como tal, la muestra de los 22 presidentes o primeros ministros actuales del continente americano (sin considerar el Caribe) arroja resultados interesantes. Un total de ocho presidentes son políticos de carrera como: Stephen Harper (Canadá), Barack Obama (Estados Unidos), Felipe Calderón (México), Laura Chinchilla (Costa Rica) y Cristina Fernández (Argentina). Seis casos de presidentes que son políticos de carrera, pero que también cuentan con otra importante área de experiencia son: Dilma Roussef (Brasil) y José Mujica (Uruguay) como ex guerrilleros; Rafael Correa como académico; Daniel Ortega (Nicaragua) como revolucionario; Porfirio Lobo como empresario ganadero, y Federico Franco (Paraguay) como médico.

Son dos los casos de empresarios que hoy en día son presidentes de su país, Sebastián Piñera de Chile y Ricardo Martinelli de Panamá. Para agregar más diversidad a la muestra no es posible ignorar los cuatro mandatarios de carrera militar, algunos inclusive golpistas: Otto Pérez Molina (Guatemala), Ollanta Humala (Perú), Hugo Chávez (Venezuela) y Dési Bouterse (Surinam). Aunque ahora como Presidente Evo Morales de Bolivia es propiamente un político, antes fue activista sindicalista en el tema de indígenas y la coca. En el caso del presidente Mauricio Funes de El Salvador, su carrera fue la periodística.

La experiencia previa de un mandatario permite identificar su área de expertise e interés, pero no determina el prospecto de éxito de su gestión. Por ejemplo, un país puede tener un Presidente que fue periodista pero que ignore repetidamente la correcta aplicación de una de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Así mismo, el que un político de carrera sea diputado federal previo a la presidencia no es garantía de una mejor relación Ejecutivo-Legislativo cimentada en una fluida comunicación con las bancadas, incluyendo la de su propio partido.

O bien, si un país elige a un mandatario que fue empresario no significa que el indicador de Doing Business del Banco Mundial mejorará dramáticamente al final de su periodo presidencial. El candidato presidencial republicano Mitt Romney enfatiza de sobremanera su experiencia como empresario, pero no quiere decir que su éxito millonario en Bain Capital se traslade directamente a generación de empleos en una nación tan vasta y con grandes problemas económicos.

En las dos últimas décadas de régimen democrático, El Salvador ha tenido cinco presidentes. Cristiani es empresario pero también tiene una carrera política que inició antes de su llegada a la presidencia. Desde el 2009, de hecho, ha retomado la política con mayor intensidad. Armando Calderón Sol es empresario pero fue alcalde y diputado previo a su mandato presidencial. Francisco Flores, académico y político, fue diputado y vice ministro antes de su paso por Casa Presidencial. El anterior presidente, Antonio Saca, es empresario, pero también destaca su experiencia como periodista y comunicador. Mauricio Funes, el actual Presidente, es el segundo periodista que se une al exclusivo club de presidentes post-Acuerdos de Paz. De un total de cinco cabe mencionar que los últimos dos no ocuparon un cargo de elección popular antes de ser electos presidentes.

Inevitablemente el próximo Presidente de El Salvador será un político de carrera, un político ex guerrillero o un político empresario (en reprisse). Más allá de un currículum vitae ideal para llegar a la presidencia, lo importante es que quien llegue a ser mandatario respete y honre el cargo, y que entienda que está de paso, que no es todopoderoso y que tiene la obligación de responderle a los ciudadanos con resultados.

*Columnista de El Diario de Hoy.

@marianvidaurri

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