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El héroe de Cabañas dijo con recia voz... "¡En contra!"
Un suceso político digno de mención se dio la noche del martes pasado, cuando en acatamiento de sentencia judicial, la Asamblea Legislativa votó por una elección nominal y pública para completar la Corte Suprema de Justicia.
Protagonista de dicho suceso fue el ciudadano diputado que en las elecciones de marzo corrió como número 24, el último de la lista de ARENA por el Departamento de San Salvador. Recordamos que este ciudadano hizo valer sus derechos constitucionales y la ley, parando en seco el dictado del Presidente Funes, quien con sus habituales arrebatos de poder, pretendió bloquear que el coronel Ochoa Pérez se sometiera al voto popular para ocupar una curul. Y ese ejercicio democrático le granjeó al coronel los votos para colocarse entre los cinco diputados más votados de San Salvador, donde ARENA logró 11 escaños. Desde el 1 de mayo, Sigifredo Ochoa Pérez es ejemplo de voz y representación ciudadana en el Palacio Legislativo.
Esa noche de martes el coronel, consecuente con su electorado, tuvo nuevamente atino político al leer el sentir de los ciudadanos, que con el voto confiaron en su buena representación legislativa, ganando sin duda, muchos más "fans" cuando le correspondió votar por los abogados Ovidio Bonilla y Salomón Padilla. Poniéndose de pie y alzando su brazo derecho, el coronel dijo con voz firme y enérgica, como legendario militar: –¡En contra!
Esto atrajo la atención ciudadana por su valiente acto y explicación. Su voto, el único en contra, obedeció a que dichos abogados no gozan de su confianza ni de la gente que con su voto lo tienen en ese salón legislativo. Fue tajante al precisar que no confía que estas personas tendrán la independencia que como requisito constitucional se demanda para jueces de la Corte Suprema. Su duda es porque ambos abogados son militantes del FMLN, allegados a una cúpula autoritaria, y uno de ellos, desatendiendo la Sentencia, hasta llegó a falsear chapas al Palacio Judicial que pretendió presidir. Y embelesado por políticos intentó asumir un cargo en medio de mítines y arengas partidarias.
Este nuevo hito del coronel, se expresó con voz tan sonora en el salón legislativo que, aun habiéndose retirado junto con su fracción, acalló políticamente las palabras necias del presidente de la Asamblea, quien sometido ya a la Constitución por acuerdo político en bien de la institucionalidad y el respeto a la Carta Magna, hizo gala de "mal perdedor", llamando ratificación a lo que era una evidente elección, y juramentando a magistrados remembrando la difunta sentencia de la Corte de Managua a la cual sin asco le pretendieron entregar la soberanía de nuestro país.
¡Qué contraste de honor y deshonor en tiempos de paz y democracia, entre un militar de carrera y un autodenominado ex-guerrillero que nunca vio combate.
Esa madrugada, culminó con la jocosa espera de aquellos diputados que votaron para que el magistrado Jaime regresase a la Sala de lo Constitucional, quien los dejó esperando hasta el amanecer, con una pretendida juramentación. Una espera sin sentido, pues con la Sentencia, el decreto que lo removió fue declarado de nulidad absoluta.
Amaneció y salió el sol. Tenemos Corte Suprema de Justicia conforme a la Constitución. Y el presidente de ésta, el magistrado Padilla, tendrá el reto de demostrarle al país su independencia de cúpula partidaria. Tres años estará expuesto al escrutinio público y del diputado Sigifredo Ochoa Pérez, quien sin tapujos señalará con su voz firme cualquier conducta equivocada del magistrado presidente.
Y no debemos esperar mucho. La próxima elección de fiscal colocará en la historia al máximo juez como el "Sabio Salomón", o su antónimo.
*Columnista de El Diario de Hoy. resmahan@hotmail.com
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