Respondan, por favor

Por María A. de López Andreu* Viernes, 17 de Agosto de 2012

Dice textualmente nuestra Constitución Política (subrayados proveídos):

Art. 126: Para ser elegido Diputado se requiere ser mayor de veinticinco años, salvadoreño por nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño, de notoria honradez e instrucción y no haber perdido los derechos de ciudadano en los cinco años anteriores a la elección.

Art. 151: Para ser elegido Presidente de la República se requiere: ser salvadoreño por nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño; del estado seglar; mayor de treinta años de edad, de moralidad e instrucción notorias; estar en el ejercicio de los derechos de ciudadano, haberlo estado en los seis años anteriores a la elección y estar afiliado a uno de los partidos políticos reconocidos legalmente.

Art. 176: Para ser Magistrado de la Corte Suprema de Justicia se requiere: ser salvadoreño por nacimiento, del estado seglar, mayor de cuarenta años, abogado de la República, de moralidad y competencia notorias; haber desempeñado una Magistratura de Segunda Instancia durante seis años o una judicatura de Primera Instancia durante nueve años, o haber obtenido la autorización para ejercer la profesión de abogado por lo menos diez años antes de su elección; estar en el goce de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los seis años anteriores al desempeño de su cargo.

Nuestra Constitución pareciera modesta en sus requisitos para funcionarios de tan alta y grave responsabilidad, pero, por el contrario, es muy exigente: exige honradez, moralidad, instrucción y competencia notorias. Y eso, definitivamente, no es cualquier cosa: es muchísimo.

Por favor, que nos respondan los partidos políticos, que son los que presentan a la ciudadanía a sus candidatos para diputados, Presidente y Vicepresidente: ¿cómo comprueban la honradez, moralidad, instrucción y competencia notorias de quienes proponen para desempeñar cargos de elección popular?

Porque hasta las amas de casa medimos la calidad de persona que es la empleada doméstica que vamos a contratar, así como los conocimientos mínimos con que debe contar. Y, por supuesto, las empresas del sector privado, de todos los tamaños, tienen bien definidos los requisitos para cada puesto, tanto como el perfil de la persona que se requiere para su buen desempeño.

Eso, claro, no garantiza que no haya engaños o equivocaciones. Pero, al detectar que la persona contratada no es la adecuada, tanto el ama de casa como el empresario pueden terminar de inmediato la relación laboral; en cambio, al Presidente y Vicepresidente de la República, aunque no funcionen, debemos aguantarlos por cinco largos y destructivos años. A los diputados, 3 años como mínimo, convirtiéndose algunos en "eterna memoria", gracias al injusto sistema de residuos.

Recordemos que son los diputados quienes eligen a los magistrados, y estos estarán en funciones por ¡nueve años! De allí la importancia vital de que los candidatos a diputados llenen con creces los requisitos de honradez e instrucción notorias.

Dado los casos inverosímiles de falta de idoneidad que hemos presenciado en muchos funcionarios, es urgente que los ciudadanos exijamos conocer la matriz de valores y conocimientos mediante las cuales son evaluados los prospectos de funcionarios. ¿Cómo se determina la honradez, la moralidad de esa persona? ¿Cómo se verifica su instrucción y competencia?

Los partidos políticos deben respondernos y FMLN-GANA-CN-PES deben explicarnos en base a qué exhaustivo análisis escogieron a los "magistrados 2012", a quienes quieren entronizar, aun a costa de nuestra Constitución y soberanía.

*Columnista de El Diario de Hoy.

EL DIARIO DE HOY NO SE HACE RESPONSABLE POR LOS COMENTARIOS DE SUS COLABORADORES