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Un juicio histórico
En el juicio de James Holmes lo más probable es que los abogados invoquen enfermedad mental como determinante del hecho, o "insanity", como se conoce en los países angloparlantes. Con 142 cargos penales y toda la evidencia en su contra, es lo único que pueden hacer para salvarle la vida. Colorado, Estado donde ocurrió la masacre que dejó 12 muertos y decenas de heridos, tiene vigente la pena de muerte.
Existe evidencia de antecedentes psiquiátricos en el historial de Holmes, lo que muy probablemente será usado por los defensores en su estrategia. De no hacerlo podrían incluso ser acusados de defensa negligente.
En los Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo la ley establece que para determinar culpabilidad --y por tanto imponer una pena-- el acusado deber ser mentalmente competente para enfrentar un juicio y tener responsabilidad criminal. En el primer punto la persona debe ser consciente de qué se le acusa, cuál es la pena, cuáles los procedimientos básicos de un juicio, y ser capaz de colaborar con sus abogados en la defensa. En caso de ser mentalmente incompetente el acusado es referido a un hospital psiquiátrico para recibir tratamiento y, si su competencia se restablece, enfrentar el juicio.
El segundo punto, la responsabilidad criminal, es más delicado. Aquí debe determinarse si al momento de cometer el acto delictivo la persona era capaz de comprender la naturaleza ilícita del mismo. Existe una serie de condiciones mentales que afectan tan gravemente el estado psíquico de la persona que lo puede llevar a cometer un acto criminal sin darse cuenta de su naturaleza. Algunos tipos de psicosis y las demencias severas son un par de ejemplos.
Los alegatos de falta de responsabilidad criminal por alteración mental datan del Siglo XIX y se originaron en Inglaterra. En 1843 Daniel M´Naghten mató de un balazo a Edward Drummond, secretario privado del Primer Ministro británico Sir Robert Peel. La intención era matar a Sir Robert pues M´Naghten tenía un delirio en el que pensaba que era perseguido por el partido Tory y su líder Peel. En la defensa de M´Naghten se dijo que el acto fue influenciado por su estado mental anormal. El acusado fue absuelto finalmente, no sin haber provocado una gran sorpresa y protesta pública. Ante los sucesos la Cámara de los Lores nombró un panel de jueces para desarrollar guías para los jurados en los casos que se invoque afección mental en un crimen. De ahí surgieron las Reglas de M´Naghten. Con algunas modificaciones en ciertas regiones estas reglas se usan en gran parte del mundo. Unas modificaciones agregan el elemento volitivo, y determinan que la persona debe, además de comprender la naturaleza y calidad de su acto, ser capaz de regular su conducta a esta comprensión. Las posibilidades son, en caso de comprobarse grave alteración mental al momento del hecho, dictaminarse que el acusado es no culpable por enfermedad mental (o inimputable como ser conoce en castellano), o culpable pero mentalmente enfermo.
La invocación de enfermedad mental no es fácil, pues debe haber una gran carga de prueba que lo determine.
¿Qué pasará en el caso de Holmes? ¿Comprendía la naturaleza de su acto o fue impulsado por un episodio de locura? ¿Pudo controlar su voluntad o actuó como autómata? ¿Qué papel jugará la opinión pública en este crimen que no se le encuentra sentido? Definitivamente lo que suceda sentará importantes precedentes en la justicia penal norteamericana.
*Médico psiquiatra.
Columnista de El Diario de Hoy.
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