OTROS EDITORIALES

Desacelerando

Por Manuel Hinds* Jueves, 16 de Agosto de 2012

Las economías de todo el mundo se están desacelerando, revirtiendo el proceso siguieron cuando entraron en el largo boom mundial que ahora está dando sus últimos estertores. El boom empezó hace casi una década, cuando varios países desarrollados comenzaron a gastar más de lo que producían, aumentando su demanda por bienes producidos en otros países. Estos países incluían a Estados Unidos y a la periferia de Europa (los países llamados PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España). Estos países pagaban el exceso de sus gastos sobre sus ingresos (es decir, el exceso de sus importaciones sobre sus importaciones) con aumento de sus deudas, que era, en gran parte, financiada por los países que producían más que lo que gastaban.

Esto generó una rueda de caballitos que puede ilustrarse con el caso de Estados Unidos y China. El proceso comenzó en Estados Unidos, en donde la creación excesiva de dólares aumentaba la demanda doméstica muy por encima de lo que crecía la producción estadounidense. Para propósitos del ejemplo, digamos que Estados Unidos cubría la diferencia con importaciones de China. A nivel de países, las importaciones que llegan a Estados Unidos de China se pagan con las exportaciones de Estados Unidos a China. Sin embargo, si las exportaciones no logran cubrir las importaciones, el país comprador (en este caso, Estados Unidos) paga el exceso con deuda. De esta manera, el exceso de gasto de Estados Unidos tuvo dos efectos en China. Primero, la producción china aumentó para cubrir las demandas adicionales de Estados Unidos. Segundo, China se fue llenando de deuda estadounidense. De esta manera, China vendía más a Estados Unidos y financiaba esas ventas adicionales. Igual pasaba con los países PIIGS. Grecia gastaba más de lo que producía, importaba la diferencia de varios países, incluyendo Alemania, y los bancos europeos, incluyendo los alemanes, financiaban el aumento de la deuda griega.

Así el boom se basó en aumentos de producción en varios países que podemos llamar superavitarios porque producían más de lo que gastaban (China, Alemania y Japón, principalmente), para venderle al crédito a los países deficitarios, que gastaban más de lo que producían (Estados Unidos, los PIIGS y otros menos importantes). El proceso no era sostenible porque la deuda de los deficitarios no podía seguir aumentando indefinidamente.

El boom se extendía a otras regiones, especialmente a Latino América, a través de las compras de productos primarios (materias primas y otros bienes sin procesar), que se necesitaban para aumentar la producción en China, Alemania, y los otros países superavitarios. Así, el bienestar del mundo entero llegó a depender de que los países deficitarios siguieran siendo imprudentes, añadiendo deuda indefinidamente.

El proceso terminó abruptamente en 2008, cuando se volvió claro que los PIIGS y los compradores de casas con mal crédito, que habían ayudado a crear el boom de los años anteriores, no podían pagar. Se desplomaron los precios de los productos primarios, con lo que los países latinoamericanos entraron en una crisis aguda, el crecimiento de China disminuyó. Pero los bancos centrales de Estados Unidos y Europa crearon tanto dinero nuevo que los viejos deficitarios pudieron seguir gastando más de lo que producían, aunque, por supuesto, aumentando aún más la deuda que ya se sabía que no podían pagar. Este segundo aliento es el que ahora se está terminando, con pocas perspectivas de remozarlo porque ya no puede mantenerse la farsa de que la deuda de los deficitarios puede pagarse. La producción ya no crece y las importaciones están comenzando a caer en estos países, disminuyendo así las exportaciones de los superavitarios (China, Alemania), con lo que los precios de las exportaciones latinoamericanas de productos primarios están cayendo, con lo que países como Argentina y Brasil están entrando en crisis. El proceso es muy similar al que tuvo lugar en 2008. Sólo que esta vez ya no habrá espacio para crear más dinero y aumentar la producción financiada con deudas.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.

EL DIARIO DE HOY NO SE HACE RESPONSABLE POR LOS COMENTARIOS DE SUS COLABORADORES