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Gran onda de comparar las cifras con el año anterior
Por las limitaciones de espacio no haré referencia a los métodos para medir la ocurrencia (evolución) de un fenómeno a través del tiempo, me enfocaré a algo más simple aunque no menos importante, como es esa gran onda de los voceros de instituciones que les ha dado por comparar todas las cifras de lesionados, accidentados, ahogados, homicidios, etc., con los ocurridos el año anterior, como si este fuera la línea de base o una referencia válida.
Como no existen cifras metas contra las cuales comparar lo observado para cada tipo de evento, el simple hecho de informar sobre alzas, bajas, repuntes, tres casos más, cuarenta menos o veinticinco punto ocho menos, prácticamente carece de sentido.
Por ejemplo eso de sentirse contentos y hasta conformes porque hubo un descenso de 8.6% de hechos de sangre en las playas con respecto al año anterior, resulta insulso e intrascendente porque la lógica nos dice que lo deseable es una cifra de cero o cercana a cero.
Asumiendo que no existen metas de reducción para cada una de las lacras que afligen a la población, dada la tradicional lipidia crónica que impide implementar medidas efectivas para contrarrestar las primeras, el proporcionar cifras comparadas no pasa de ser un señalamiento vacuo, porque para percibir lecturas más concluyentes como tendencias, necesitamos analizar series históricas como por ejemplo de un quinquenio, ya que un año es un período muy corto para que ocurran cambios significativos.
Por otra parte, si nos atrevemos a realizar comparaciones es indispensable cumplir con el requisito de que los fenómenos ocurran en igualdad de condiciones, para que sean comparables y las conclusiones válidas. En efecto no son comparables las cifras de ahogados por el vuelco de una lancha con la cifra de ahogados "temerarios" que deciden nadar en el mar en estado de ebriedad; tampoco son comparables los niños quemados con pólvora por la salvaje tradición de sus mayores con los niños quemados en un incendio forestal.
En cuanto a las noticias en el área de la salud que son las que más inquietan por la naturaleza de su contenido, deberían ser menos populistas y empíricas. En lugar de proporcionar cifras aisladas de 200 casos más, 2 fallecidos menos, etc., deberían referirse a las tasas de morbilidad como la de prevalencia y la de incidencia por enfermedad, zona geográfica y de ser posible por grupos de edad. La primera nos ilustra sobre la "carga" de esa enfermedad en la comunidad, lo que se espera todos los años con algunas variantes, y la segunda nos permite medir el nivel de riesgo, ya que relaciona el número de casos nuevos con respecto a la población susceptible. Naturalmente el comportamiento de esas tasas a través del tiempo nos dan un mejor reflejo de lo que está ocurriendo.
En suma las noticias que a diario nos recetan las instituciones son más panoramas inciertos que descripciones de la realidad fundamentalmente porque: (1) No comparan las cifras observadas con referencias concretas deseables; (2) No aplican el método estadístico (caen en el error de muestras no representativas, en las variaciones de las muestras pequeñas, analizan periodos demasiado cortos, comparan hechos que no suceden en igualdad de condiciones, no usan el azar en el muestreo, etc.) y finalmente, (3) No utilizan los recursos técnicos disponibles como el empleo de las tasas de morbilidad, mortalidad hospitalaria, etc.
* Dr. en Medicina.
Colaborador de El Diario de Hoy.
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