OTROS EDITORIALES

Una trama china que muestra la visión cerrada de las noticias

Por Ricardo Chacón * Sábado, 11 de Agosto de 2012

En realidad se sabe mucho si tomamos en cuenta que los regímenes comunistas, sea este el de Cuba, Corea del Norte o China continental, tienen una visión cerrada y verticalista en el libre juego de la información y la difusión de noticias a la población por medios de comunicación libres y de muy variadas características; me refiero al juicio que se llevó a cabo en Hefei, capital de la provincia china de Anhui, contra Gu Kailai, abogada de 53 años, esposa de un miembro de la cúpula política comunista, el exdirigente Bo Xilai, acusada de envenenar a un socio, un empresario inglés, Neil Heywood.

El juicio sobre el asesinato de Heywood se llevó a cabo sin la presencia de la prensa internacional hace cuatro días y tuvo una duración de apenas siete horas; el crimen y el juicio no solamente han tomado gran relevancia internacional (nacional no, porque no lo consignan los medios de comunicación chinos), al parecer refleja una mezcla de intrigas propias de los intereses económicos y financieros, vinculados con los privilegios que saltan de estar en la cúpula del poder.

Tomando en cuenta que la información no fluye con libertad, como ocurre en la mayoría de países de Occidente, que tienen como marco la democracia, el caso ha trascendido dado que en un inicio, cuando encontraron a Heywood en la habitación de un lujoso hotel, el 15 de noviembre pasado, la policía aseguró que había fallecido de un ataque al corazón por intoxicación etílica; el cadáver fue incinerado a los pocos días sin una autopsia.

En verdad los hechos fueron distintos, tal como lo reveló el jefe de la policía Weng Lijun, quien en febrero pasado para contar lo sucedido tuvo que asilarse en un consulado de Estados Unidos: Gu invitó a Heywood a un hotel para discutir sobre "negocios" y luego de beber alcohol lo envenenó. Las motivaciones de este asesinato son variadas y aun extremas, tal como lo revelan periódicos como El Mundo o El País de España: Heywood y Gu tenían serias disputas financieras y ella decidió acabar con su "socio"; Heywood amenaza al hijo de Gu, un joven que recientemente se graduó en Harvard y que es señalado de vivir con los lujos del capitalismo, aunque es financiado con el dinero socialista de sus padres, que forman parte de la élite comunista. Incluso, hay quienes afirman que se trata de una conspiración contra Gu y su esposo Bo Xilai, de 63 años, un dirigente en ascenso en la política y que se preveía llegaría al máximo organismo de dirección chino; en marzo pasado fue acusado de corrupción y, según un perfil publicado en El País de España, Xilai que era un fuerte candidato a integrar el Comité Permanente del Partido Comunista Chino, fue destituido como secretario del partido en Chongqing el 10 de abril pasado, el mismo día en que su esposa fue detenida por el "homicidio intencionado" de Heywood, además fue expulsado del Politburó, órgano integrado entonces por 25 miembros.

Suficientes elementos para referirme a tres cuestiones: el régimen chino tiene una sociedad donde se mezcla "el desarrollo capitalista", es la segunda economía del mundo, sus ciudades principales no tienen nada qué envidiarle a Londres, Madrid o Nueva York (especialmente en sus lujos y una vida superflua); dos, sin embargo, en esta realidad hay un régimen político centralizado, verticalista que "dirige con mano de hierro" el Partido Comunista, y tres, la información no fluye, excepto la que el Partido decide, a tal grado que el uso de redes, por ejemplo Facebook, es controlada.

Casos polémicos y escandalosos, como el protagonizado por Gu al asesinar a Heywood por intrigas económicas y políticas, se convierten en un tema vedado a la población.

Y de colofón, en América Latina y particularmente en nuestro El Salvador, hay algunos dirigentes, algunos de ellos miembros activos de la izquierda y funcionarios del actual gobierno, que pretenden emular la visión informativa china, donde la "cúpula política partidaria" decide qué decir, cómo decirlo y cuándo difundirlo, y todo esto envuelto en un discurso de "transparencia, libertad de expresión y respeto a las instituciones", cuando en realidad lo que se pretende es imponer una visión estrecha, verticalista, alejada de la democracia y la participación pluralista…¡qué pena!, pero es más penoso no hacer nada para evitar estas visiones estrechas, alejadasdel libre juego de las ideas.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

EL DIARIO DE HOY NO SE HACE RESPONSABLE POR LOS COMENTARIOS DE SUS COLABORADORES