La cultura del odio

Por Juan Valiente* Martes, 7 de Agosto de 2012

El 14 de agosto de 2009 fue detenido por casi dos horas en el aeropuerto internacional de Newark el actor musulmán, Shahrukh Khan, únicamente por su apellido. El vergonzoso incidente causó problemas diplomáticos entre India y Estados Unidos. Y aunque es obvio que cada país tiene derecho a utilizar procedimientos de seguridad que considere apropiados, también debe hacer esfuerzos especiales por respetar la dignidad de las personas en tales circunstancias. Un año después Khan sería el actor de una importante película sobre la islamofobia en Estados Unidos.

Estados Unidos y el mundo cambiaron el 11 de septiembre de 2001. Todos en la vida tenemos fechas de referencia que marcan cambios trascendentales. El día de nuestra graduación, de nuestra boda, de la muerte de un ser querido, del nacimiento de tus hijos. Hay fechas que quedan grabadas en nuestro corazón para la eternidad. Para Rizwan Khan en los Estados Unidos debe agregarse el 9/11.

Rizwan Khan es el personaje principal de la película "Mi nombre es Khan", producida en la India en 2010. La película se refiere a la vida de Khan antes y después de los atentados del 9/11. En la primera parte conocemos la infancia de Khan que nació con el Síndrome de Asperger (una forma de autismo). No queda clara la intención al incorporar esta enfermedad en la trama, pero seguramente genera empatía con el personaje y también explica algunas de sus características que lo hacen tan persistente.

Conocemos las dificultades que enfrenta y sus genialidades para reparar casi cualquier cosa. Ante la muerte de su madre, Khan emigra a San Francisco a casa de su hermano. En carne propia experimenta nuevamente la irracionalidad del odio en el rechazo de su hermano por haber decidido casarse con una compatriota, pero de la religión hindú. Años antes, a raíz de hechos de violencia entre hindúes y musulmanes, su madre le había enseñado que no hay más diferencia entre las personas que su calidad moral y su recto actuar. Lo que nos hace hermanos es la bondad. En su vida Khan había sido rechazado por su enfermedad y ahora por su corazón.

La tragedia llega después de los atentados terroristas del 9/11. Estados Unidos sufre de "islamofobia" y comienzan los ataques contra los musulmanes. Rizwan Khan pierde a su hijastro a manos de jóvenes estadounidenses que han aprendido a odiar irracionalmente. Todavía para muchos de nosotros los recuerdos son terribles. Sentimos profunda pena por el asesinato de tantos inocentes, incluyendo compatriotas. Nos avergüenza todavía recordar cómo políticos de nuestro país celebraron este ataque a los Estados Unidos.

Ante el dolor irreparable de la pérdida del hijo, la esposa hindú de Khan lo culpa por su apellido musulmán y le exige que para regresar a casa vaya donde el Presidente y le diga: "Mi nombre es Khan y no soy un terrorista". Todo parecía creatividad del guionista en el interés de generar consciencia. Sin embargo, la película comienza cuando Khan es detenido en el aeropuerto de San Francisco únicamente por su apellido, al igual que le sucediera al actor Shahrukh Khan.

Para los salvadoreños el 5 de julio de 2006 debe convertirse en fecha memorable que nos recuerde lo importante de eliminar el odio entre hermanos. Además de esta fecha y del 16 de enero de 1992, pronto deberemos contar con una nueva fecha cuando todas las fuerzas políticas acepten respetar la institucionalidad del país y acuerden eliminar del discurso político la ideología como causa de odio y enfrentamiento. Como aprendió Khan de su madre, debemos recordar que no hay diferencias entre nosotros más que la naturaliza de nuestras acciones.

* Columnista de El Diario de Hoy.

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