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Un ministro probo
La gestión de Gerson Martínez al frente del Ministerio de Obras Públicas, ha sido elogiada con amplitud y de manera repetida. Opinantes y columnistas de todas las opciones partidarias, incluidos los que no tienen preferencia, han señalado la honradez de su trabajo en una cartera en que la transparencia no ha sido la mejor característica con demasiada frecuencia. Conscientes de la recesión económica en que se encuentra nuestro país se ha encomiado el silencioso pero constante trabajo que ha logrado subsanar 357 de las 713 cárcavas que había en el país cuando recibió el Ministerio.
Como parte de su probidad se puede añadir que Gerson Martínez se adelantó a brindar información oficiosa en un portal electrónico, antes de la entrada en vigencia de la Ley de Acceso a la Información Pública. Además, realiza seis auditorías cada año para fiscalizar el desempeño financiero de la cartera. Existen obras insignia como la reparación de la gigantesca cárcava del Reparto Las Cañas o la reanudación de la construcción del Bulevar Diego de Holguín, símbolo escandaloso de corrupción de la administración anterior.
Pero la probidad no solamente tiene que ver con el manejo honesto de los fondos públicos, sino también con la asunción de las responsabilidades inherentes a un funcionario público. A pesar que la tragedia de la Colonia Málaga ocurrió más de un año antes que Gerson Martínez iniciara su labor, desde un principio mostró interés en el caso. En la actualidad, las obras de mitigación en la Málaga están por inaugurarse con lo que se cumplirá una de las primeras recomendaciones que el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos hizo.
Además, el ministro se ha empeñado en construir un monumento para preservar la memoria de las 32 víctimas mortales. El monumento constituye una reparación moral sugerida por el Procurador como también por la Asamblea Legislativa en el año 2008. El memorial será concluido casi de manera simultánea a las obras de mitigación y contendrá como elemento central los nombres y edades de las personas fallecidas.
Toda reparación moral es solamente simbólica pero muy importante ya que es un medio para reconocer la dignidad de las víctimas y otorgar un gesto por parte del Estado como punto de partida para asumir la responsabilidad que le corresponde por las diversas omisiones que provocaron la tragedia. El monumento también representará un punto de referencia para las tres familias que nunca encontraron los cuerpos de sus seres queridos.
En el recién pasado cuarto aniversario de la tragedia, las familias víctimas se reunieron de manera natural junto al memorial, todavía en construcción, a pesar que el mismo se encuentra unos metros al occidente del punto real donde el autobús fue arrastrado por las aguas. No hay duda que el memorial ya terminado será el nuevo punto de referencia para llamar la atención de la ciudadanía en cuanto al grave daño que se le inflinge al medio ambiente.
El diseño del monumento ha sido un trabajo en el que el ministro Martínez dio una amplia participación a los familiares de las víctimas, como a jóvenes de la iglesia que aportaron con su talento y sugerencias a su diseño. Este es un detalle esencialmente ético y de sensibilidad humana, esas cualidades que tanto faltan pero que tanto se aprecian en los servidores públicos.
*Pastor general de la misión cristiana Elim.
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