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También la educación está en declive
Hace varios meses escribí sobre un estudio realizado en Florida, que mostraba que un niño que en tercer grado no lee bien, estará condenado a quedar siempre rezagado, lo que significará, para su futuro, una vida de pobreza.
Traigo esto a cuento, porque según reportaje publicado en EDH el día 30/07/2012, los futuros bachilleres han salido mal en las pruebas "pre-paes", establecidas por Educación y diría que esos pésimos resultados, son consecuencia de que nuestros niños están deficientes en lectura, comprensión, lenguaje y escritura.
Según los docentes entrevistados, los alumnos tienden a leer y responder solamente las primeras preguntas del cuestionario, contestando las siguientes al "tin-marín". Explican que, al no comprender el examen, se cansan fácilmente y terminan escogiendo cualquier respuesta, incluso sin haber leído la pregunta.
Confirman que muchísimos alumnos llegan al bachillerato careciendo de bases en lenguaje y matemáticas. Eso significa que los profesores, antes de enseñarles las materias correspondientes, deben procurar nivelarles. ¿Podrán, en unos meses, adquirir los conocimientos que debieron acumular en el transcurso de varios años? Es lógico, entonces, que muchos estudiantes fracasen o se gradúen sin los conocimientos indispensables requeridos para un bachiller.
A esta poca preparación académica, debe añadirse su falta de responsabilidad, compromiso, interés y rigurosidad en los estudios. Se quejan los maestros de que, sencillamente, no quieren aprender. Esto es, quizá, el más grave de todos los problemas. Porque, como dice el dicho: "puedes llevar a la oveja al bebedero, pero no puedes hacerla que beba". Posiblemente la mala actitud del alumnado hacia los estudios, se deba a la frustración causada al no poder comprender, debido a su tremenda escasez de vocabulario.
Jaime Nubiola compara la capacidad de pensar, indispensable para resolver problemas, con un telar. "Podría decirse que en el telar de la vida intelectual, la trama es el pensar, la urdimbre el leer y la escritura es el resultado de nuestro trabajo, el texto, pues --como ya advirtió Cicerón-- «textus» viene de «tejer». Los textos, que son el mejor producto de la vida intelectual, son tejidos verbales, son los bordados elaborados con los hilos de la propia experiencia (pensar) y de la experiencia de los demás (leer)".
Es decir: el desarrollo del lenguaje y la escritura es crucial para el desarrollo del resto de nuestras habilidades, porque son la materia prima del pensamiento. Si no podemos pensar, será imposible razonar, y sin razonamiento, no pueden comprenderse ni las matemáticas ni las demás ciencias.
El Salvador tiene solamente un recurso: el humano; debemos esforzarnos en que nuestra población sea la mejor y eso se logra solamente con una educación de calidad, que debe iniciar desde la primera infancia. Además de lenguaje y matemáticas, debe inculcarse a los pequeños el desarrollo de lo que Sergio Raimond-Kedilhas llama "los nuevos cinco sentidos": 1) Sentido común (sabiduría); 2) sentido de responsabilidad (asumir sus obligaciones y consecuencias de sus acciones y decisiones); 3) Sentido de prioridad (discernir la importancia y urgencia de cada situación); 4) Sentido trascendente de la vida (actuar en función de valores); 5) Sentido del humor (saber reírse de las inconsciencias propias y de los demás).
Nuestro país necesita que nos eduquemos todos, es una tarea permanente, que debemos realizar hasta el último día de nuestras vidas. Hagámoslo con alegría, para motivar a los jóvenes a que ellos también lo hagan.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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