OTROS EDITORIALES

¿Quién maneja a quién?

Por Guillermo Guido* Lunes, 30 de Julio de 2012

La reciente crisis política creada por los diputados del FMLN y sus socios incondicionales de GANA, CN Y PES, al no acatar los fallos de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, ha causado una verdadera desestabilización en la institucionalidad del país y ha hecho retroceder el corto camino que lleva recorrido nuestra anémica democracia.

El irrespeto a nuestra Constitución Política así como el apoyo público que el Presidente de la República dio a los diputados y al recurso presentado a la CCJ (una instancia regional, ubicada en Nicaragua), complicó más la situación y provocó la reacción masiva de todos los sectores activos, productivos y profesionales del país, exigiendo que la Asamblea actuara con seriedad y respeto, para no crear una situación de anarquía y de ilegalidad a nivel nacional.

Algunos analistas comenzaron a decir que el problema nació por una pugna por el poder entre el FMLN y ARENA y que este último debía congeniar para encontrar una solución; el FMLN se dedicó a fortalecer esta teoría, declarando públicamente que ARENA "ya no es mayoría" y que debía seguir la actitud de los demás partidos. Otras personas opinaron que el problema está en los magistrados que conforman la Sala de lo Constitucional, pues "se habían excedido en sus fallos", colocándose como la máxima instancia a quien nadie puede controlar y que además se habían "derechizado", pues ellos fueron seleccionados y electos por el FMLN.

Poco a poco el panorama se fue aclarando, dejando al descubierto lo que todo ciudadano sensato ya sabía:

1) Que los magistrados de la Sala de lo constitucional, efectivamente fueron escogidos por el FMLN, por ser personas de izquierda; sin embargo, en el desarrollo de sus funciones han actuado apegados a la Constitución Política y no a los deseos del FMLN. Esto no les gustó a los comandantes del Partido Comunista.

2) Que los fallos de la Sala de lo Constitucional han molestado al Presidente de la República, cuando se dictaminó que la partida secreta es inconstitucional; molestó a los diputados del FMLN, cuando se dio el fallo de votar por rostros y por candidatos independientes y desesperó y enfureció al PCN y al PDC, cuando los declararon partidos inexistentes, por no haber logrado el mínimo de votos requeridos en elecciones anteriores.

3) Que en las últimas elecciones el pueblo votó para que ARENA tuviera el mayor número de diputados, el FMLN menos y los otros partidos muchísimo menos. De esta forma las decisiones y acuerdos en la Asamblea Legislativa, serían más discutidos y forzosamente aprobados con el consenso del FMLN y ARENA. Lógicamente el FMLN ya no podría seguir imponiendo sus deseos y caprichos. Esto se ignoró y se tiró a la basura, cuando el FMLN y sus aliados cambiaron la organización de la junta directiva de la Asamblea y se adelantaron a nombrar nuevos magistrados y al Fiscal General de la República (obedientes a ellos), antes de que entrara en funciones la nueva Asamblea Legislativa. Así se burlaron de la voluntad de toda la ciudadanía.

La confrontación entonces se hizo más fuerte y surgieron las preguntas: ¿Quién es realmente el instigador de todo esto? ¿Quién se beneficia con el caos?

No es el FMLN ni el presidente de la Asamblea Legislativa, pues han quedado en completo ridículo y con muchas antipatías ganadas; tampoco es ARENA quien siempre se opuso a los diputados rebeldes; entonces sólo quedan los de la nueva izquierda: GANA, CN y PES, que sí lograron protagonismo y proyección en contra de ARENA.

La conclusión entonces es que el FMLN ha estado haciendo lo que le dicen sus pequeños cómplices y han sido éstos los artífices de toda esta mascarada. Después de todo, ARENA está doblemente beneficiado porque está libre de culpas en este relajo y porque está libre de la indeseable y manipuladora lacra que se fue y que ahora forman otro partido.

Las consecuencias se verán en las próximas elecciones.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

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