OTROS EDITORIALES

Profesionalizarse, modernizarse y luchar contra la imposición

Por Ricardo Chacón * Sábado, 28 de Julio de 2012

Por el decreto 380, emitido por la Asamblea Legislativa el 29 de mayo de 1969, cada 31 de julio se celebra el Día del Periodista; dada la crisis económica y política que padece el país, me imagino que las instituciones del Estado, sean estos de los órganos Legislativo, Judicial o Ejecutivo, no llevarán a cabo fiestas ni agasajos suntuosos, pagados con fondos del erario público, como suele estilarse.

Qué bien que sea así, porque en muchas ocasiones, lejos de celebrarse con dignidad la labor del periodista --se organizan fiestas pagadas no con fondos propios de los funcionarios-- se pretendía, no sé si con éxito, comprar la voluntad de los comunicadores.

Más allá de la validez o no de estas fiestas pagadas con fondos del gobierno, la entrega de regalos "comprometedores", quiero aprovechar esta fecha no solamente para saludar a los colegas que con profesionalismo, con sólidos principios éticos y con sencillez laboran en este noble oficio como lo es el periodismo, sino plantear al menor tres desafíos que nos toca lidiar de cara al futuro.

Uno, enfrentar con decisión y creatividad los nuevos retos de hacer periodismo en una sociedad cada vez más exigente con la información así como saber utilizar las nuevas herramientas del Internet y las redes sociales; hoy más que nunca el periodista y la prensa en general deben navegar en las redes como lo hacen millones de personas y en ese mundo virtual informar con rapidez, con exactitud y con mayor rigor para que las audiencias no sólo conozcan los hechos sino tengan más y mejores elementos para analizar y evaluar la realidad.

Hoy más que nunca la información es abundante, llega de manera permanente y en tiempo real a los ciudadanos por múltiples vías, incluso el teléfono celular, sin embargo se requiere cualificar la información, labor que realiza en gran medida el periodista.

En este sentido, y este es un segundo desafío que quiero plantear, se requiere que el periodista no sólo esté bien formado, que conozca las técnicas para hacer información, con sólidos principios éticos que le guíen en cada momento, sino que debe estar actualizado y capacitado para hacer y presentar la información en cualquier plataforma comunicativa, sino que debe ser completa, balanceada, bien fundamentada, interesante, que permita solidificar la credibilidad, el principal capital que posee.

La instrucción técnica y meteorológica es importante, pero es más fundamental la formación humana y ética, que permite al comunicador hacer valer los valores como la verdad y la sensibilidad humana, para entender el entretejido social y poder transmitirlo a la ciudadanía.

Un tercer desafío a enfrentar tiene que ver con la tendencia cada vez más común de frenar, poner obstáculos y entorpecer el libre ejercicio de la libertad de expresión y poner obstáculos a la labor de los periodistas; permítanme poner algunos ejemplos de esta realidad en nuestro El Salvador.

Hace un par de meses, el presidente del Tribunal Electoral pide mayor control a los medios de comunicación en los procesos electorales; hace unos días un funcionario de tercera, quien antes era sumamente crítico y duro para exigir transparencia gubernamental, demanda "control social de la prensa" y usa los recursos del Estado para promocionar a sus jefes en el Ejecutivo. Mientras que un flamante presidente de un Órgano legislativo determina que un periodista no ingrese a la "Casa del Pueblo", a la Asamblea Legislativa, para cubrir información noticiosa. Esta tendencia, que siguen con disciplina en Argentina, en Ecuador, en Bolivia o en Venezuela, busca "controlar" y poner en "cintura" la prensa libre y con ello evitar que la información fluya libremente, que la crítica aparezca sin tapujos y sobre todo, alinear a los medios a la "información pública" que emana de los centros de poder del Estados... Por lo general se trata de una izquierda que en la oposición es abiertamente libertaria pero que cuando llega al poder se convierte en impositiva, dogmática, cerrada, verticalista, además de "sensible" y "dramática".

La decisión para defender la profesión ante las amenazas del control político, de modernizarse, formarse y ser creativos en el usos de los medios es tarea permanente de los periodistas de hoy.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

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