OTROS EDITORIALES

Informando al revés sobre la vida

Por Luis Fernández Cuervo* Domingo, 8 de Julio de 2012

Oh, siempre igual el diario español El País! Es el rey del malabarismo con las palabras a la hora de escribir noticias y editoriales sobre asuntos que no son del gusto de sus condicionamientos ideológicos, tan volterianos, especialmente si se trata de alguna noticia positiva sobre el cristianismo, mayormente si es de la Iglesia Católica.

Ya comenté en un artículo anterior cómo fue ese diario el que inventó el verbo arremeter para adjudicárselo a cualquiera de las declaraciones, de suyo pacíficas y moderadas, de Benedicto XVI. Solía ser suave y sólo insinuante en la envoltura de sus críticas, pero según el prestigio del Papa fue en aumento, el número de los que asistían a sus audiencias públicas, su éxito en abrir los brazos y el diálogo con anglicanos, ortodoxos judíos, mahometanos, etc., este diario español perdió los estribos contra el Papa, con furibundas acusaciones de haber fracasado en todo, invitándole a renunciar al Pontificado.

El arte, de dudosa ética informativa, de El País está en silenciar lo que supone un progreso a favor de la vida humana y en elegir palabras que den una impresión negativa y oscura a lo que en realidad es claro y positivo. Esa misma actitud sesgada y viperina, tratando de parecer objetivo e imparcial, la usa contra todo lo que concierne a los grupos pro-vida, los principios correctos en bioética y la moral natural. Sobre cualquier cosa que pretenda limpiar y sanear este mundo enfermo y corrompido por la cultura de la muerte, allí estará El País para presentarlo como reaccionario, oscurantista y negativo.

Ahora, no sé si será porque la empresa Prisa que lo edita tiene serios problemas de sobrevivencia, ha sido comprada por gente algo más decente o por cual otra razón, pero ha llamado mucho la atención su editorial donde lamentaba reconocer que el movimiento pro-aborto comienza a dar síntomas graves de declive, mientras que los movimientos pro-vida crecen y se llenan de juventudes.

Eso sí, este reconocimiento, que le duele y le arde, lo hace fiel a su estilo, con su típico malabarismo de palabras: "La marea conservadora avanza --dice El País--. Contra el aborto, la educación sexual, la contracepción, el matrimonio homosexual... Los grupos que se oponen abiertamente a estos derechos ganan terreno. Sus apoyos crecen. Sobre todo en la lucha contra el aborto, al que empiezan a unirse también ciudadanos y políticos menos conservadores (…) Gillian Kane, asesora de Ipas, entidad que trabaja por los derechos sexuales de la mujer, cree, que España juega un papel clave en el liderazgo del movimiento en Europa. Un ejemplo de ese liderazgo, dice, es la celebración a finales de mayo en Madrid del Congreso Mundial de Familias, donde se dieron cita asociaciones anti-elección de todo el mundo".

Los que siempre han sido gente a favor del amor normal, El País los presenta como gente en contra de los homosexuales. Lo que es amar la vida recibiendo los hijos como un bendito regalo, para este periódico es estar contrael derecho (¿?) al crimen del aborto. Usa la palabra marea para sugerir un tsunami destructivo, aunque lo justo sería reconocer que el movimiento pro-vida se parece más a nuevos brotes de un bosque milagrosamente retoñando en campos sistemáticamente segados, fumigados, sembrados de sal, desertizados, por esa fobia internacional contra la natalidad, contra la vida de la gente.

Este diario fue en España una punta de lanza de la cultura de la muerte. Ahora, como otros líderes del control natal, empieza a darse cuenta de que o cambia, o desaparece. Las nuevas juventudes lo desprecian porque aman la alegría de vivir la castidad en el noviazgo y el limpio amor matrimonial, fecundo en hijos.

Se cumple la sentencia del vínculo necesario que une a la libertad con la verdad y la vida: quien atenta contra la verdad, atenta contra la vida y ésta se venga matando a sus asesinos.

*Dr.en Medicina.

Columnista de El Diario de Hoy.

luchofcuervo@gmail-com

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