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La familia, regalo de Dios a la sociedad
Junio es el mes en que celebramos el "Día del Padre". Se aprovecha también para fortalecer la unidad de la familia, como comunidad de vida y de amor. La familia es la primera célula viva y natural de la sociedad y el lugar adecuado para el crecimiento, desarrollo y formación integral de los hijos.
Cuando un hombre y una mujer deciden unirse en matrimonio, llegan a formar con sus hijos una familia. Ella es la primera escuela de virtudes humanas y cristianas en donde aprendemos a amar a nuestros padres, a conocer y respetar el nombre de Dios, a respetarnos los unos a los otros y a usar responsablemente la libertad. Es en la familia donde aprendemos que cada ser humano tiene una dignidad y unos derechos innatos. Es el primer santuario de la vida que debe ser protegido y defendido por la sociedad. La autoridad civil ha de considerar como deber grave "el reconocimiento de la auténtica naturaleza del matrimonio y de la familia, protegerla y fomentarla, asegurar la moralidad pública y favorecer la prosperidad doméstica" (G S 52, 2).
Lamentablemente en la actualidad, la unidad de la familia se ve amenazada por muchos motivos: Existen modelos de vida y comportamientos que deforman el concepto de familia tradicional constituida por un hombre y una mujer. Hay familias que viven en crisis y han quedado marcadas por la experiencia dolorosa de la separación o el divorcio. La legalización del aborto, el irrespeto por la vida, la violencia intrafamiliar y los intereses de grupos minoritarios que pretenden la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Todo esto, destruye a las familias y a la misma sociedad, con graves consecuencias económicas, psíquicas, religiosas, culturales y políticas.
La familia es un regalo de Dios a la sociedad. La iglesia nos enseña que la comunidad política tiene el deber de honrar a la familia, asistirla y asegurarle especialmente: "la libertad de fundar un hogar, de tener hijos y de educarlos de acuerdo con sus propias convicciones morales y religiosas; de proteger la estabilidad del vínculo conyugal y de la institución familiar; asegurar la libertad de profesar su fe, transmitirla, educar a sus hijos en ella, con los medios y las instituciones necesarios; el derecho a la propiedad privada, a la libertad de iniciativa, a tener un trabajo, vivienda, el derecho a emigrar; el derecho a la atención médica, a la asistencia de las personas de edad, a los subsidios familiares; la protección de la seguridad y la higiene, especialmente por lo que se refiere a peligros como la droga, la pornografía, el alcoholismo, etc.; la libertad para formar asociaciones con otras familias y de estar así representadas ante las autoridades civiles (cf FC 46).
El Papa Benedicto XVI en una audiencia general de este mes de junio señaló que no hay futuro para la humanidad sin la familia constituida sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, llamada a ser Iglesia doméstica y santuario de la vida.
Desde Milán, Italia, lugar del 7º Encuentro Mundial de las Familias, lanzó al mundo un mensaje de esperanza, enriquecido con experiencias vividas: Es posible y alegre, aunque difícil, experimentar el amor verdadero, "para siempre", abierto a la vida; es posible participar como familia en la misión de la Iglesia y en la construcción de la sociedad". La familia bien constituida será siempre un regalo de Dios a la sociedad.
*Sacerdote salesiano.
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