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Las noticias ahora se difunden por twitter y facebook, ¡novedad!
Hace apenas unas cuantas semanas coincidí en Taiwán con el ahora expresidente paraguayo Fernando Lugo; era el único presidente latinoamericano que asistió a la toma de posesión del reelecto presidente chino, Ma Ying-jeon.
Tres periodistas paraguayos, quienes también asistieron a la ceremonia, le entrevistaron en esa ocasión. El comentario de la los colegas sobre la entrevista por más de una hora fue variopinto, uno de ellos me dijo: "le cuesta aterrizar y sus mensajes se pierden en el discurso amplio y contextualizado de un sacerdote"; otro, ya ni le preguntamos de sus hijos y de sus esposas (Lugo ejerció hasta hace unos años como Obispo católico); otro más: no nos dejaron preguntarle si es cierto, tal como lo afirman algunos estudiosos asiáticos, que China continental no aceptó que Paraguay rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán, tal como lo hizo Costa Rica hace un par de años.
Después de permanecer unos días en Taiwán, Lugo se dirigió con su comitiva a la India, supuestamente para buscar socios que invirtieran en Paraguay, así como abrir el mercado a los productos paraguayos y conocer las experiencias de este país que está despuntando en la economía mundial.
Tres semanas después, en menos de 24 horas, Lugo es sentado en el banquillo de los acusados ante el senado: 39 votos piden la cabeza del gobernante, hubo dos abstenciones y cuatro en contra; no hay de otra, el ahora expresidente deja el puesto y lo cede a Federico Franco, el vicepresidente de la República.
"Insolvencia moral, ineptitud, falta de decoro son causa de mal desempeño. Se suman 17 personas muertas…." Estas son las causas, por lo menos aparentes, que dieron fin a un gobierno de izquierda, de centro izquierda, puesto en cuestión por lo que los mismos paraguayos, que lo tildaban de "un gobierno de izquierda caviar".
No soy especialista ni conozco las interioridades políticas paraguayas, es más, no intento hacer un análisis sobre lo que sucede, menos lo que sucederá en esta nación suramericana tras esta cambios; simplemente, he traído a cuenta este hecho porque la cobertura noticiosa ha cambiado radicalmente, no sólo porque a través de Internet el mundo entero conoce en "vivo" lo sucedido en Paraguay, sino porque las distintas voces, las que están a favor, las que están en contra o simplemente las indiferentes, pueden exponer sus puntos de vista y hacerlos llegar, también, a todo el mundo.
Dos fenómenos han modificado la difusión de las noticias: uno, Internet, que incorpora de una u otra manera, los medios de comunicación tradicionales como lo son la radio, la televisión o la prensa, y esto lo hacen de manera "inmediata", incorporando nuevas plataformas como lo son los teléfonos, que se convierten en el "medio personal" para conocer noticias de inmediato.
Aquello de la información por cables que lanzaban las agencias noticiosas ha dado paso a la explosión informativa de inmediato por Internet, las redes sociales y las nuevas plataformas como el celular.
Las llamadas redes, por citar twitter o facebook (pero hay otras muchas más) permiten que los actores, los que están a favor, los que están en contra, los indiferentes, los comentaristas y analistas, puedan dar a conocer sus puntos de vista casi de inmediato, generando "movimientos" no solo de opinión sino de presión que van más allá de lo nacional.
Casi de inmediato se generan movimientos en contra o de apoyo; el caso más claro de este fenómeno nuevo se ha llevado a cabo en Oriente y en Europa; incluso en Egipto se dice que la movilización masiva, que encendió la chispa en las llamadas redes sociales, provocaron la caída del presidente Mubarak.
Nos encontramos con nuevos medios que hacen que las "presiones" o "apoyos" de los diferentes grupos no sólo se hagan ver, sino se hagan sentir e incluso generar todo tipo de acciones.
El Salvador no es ajeno a esta dinámica y cada vez más la penetración de Internet y el uso de las redes cobra mayor importancia. También ocurre que cada vez más hay malos salvadoreños que utilizan estos nuevos instrumentos, no para informar, sino para atacar, para ofender, para denigrar al oponente, y lo peor de todo, escondidos bajo el anonimato. ¡Qué pena!
*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com
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