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Los cien días de negociación entre el Gobierno y las pandillas
Los cien días desde que entró en vigencia el acuerdo entre el Gobierno y las principales pandillas del país, ha sido un tema abordado por varios medios de comunicación. El análisis más burdo y superficial, proferido en el marco de este peculiar aniversario, ha sido aplicar una simple operación aritmética para calcular cuántos homicidios menos reflejan las estadísticas delictuales en relación al elevado promedio que se registraba antes del nueve de marzo del presente año y, posteriormente, estimar cuántas personas presuntamente han dejado de ser asesinadas gracias al pacto pandillero.
No obstante, existen demasiados elementos que complican el uso de este método de evaluación, para escrutar lo que ha acontecido desde que los máximos cabecillas de pandillas ordenaron reducir el número de homicidios registrados a cambio de ser trasladados a presidios menos seguros.
Por ejemplo, es difícil confiar en cifras estadísticas brindadas por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, cuando tan sólo hace unos meses David Victoriano Munguía Payés, estando entonces al frente de la Fuerza Armada, circulaba por todos los programas nacionales de entrevistas dando sus propias estadísticas criminales y justificándolas, señalando deficiencias procedimentales dentro de la Policía en la recolección de data. Al prohibir que las jefaturas policiales brinden ese tipo de datos sin autorización, Munguía amplificó aún más las dudas sobre la veracidad de sus cifras.
Retomando la opinión del experto foráneo en seguridad Edgardo Buscaglia sobre la negociación con las pandillas, aunque la reducción en la cantidad de homicidios sea real, la forma en que se logró la condena a ser temporal y revertida con creces en el futuro cercano.
Estos elementos comprometen la veracidad del uso de cifras para analizar el efecto real que ha tenido y tendrá la negociación con pandillas sobre la dinámica delictual y la seguridad pública en el país. Tomando en cuenta esta limitante, resulta relevante preguntarse: ¿hasta el momento, qué consecuencias ha traído la negociación?
Una de las más importantes es el deterioro que ha sufrido la confianza de la ciudadanía para con las autoridades, como consecuencia directa del manejo oficial deshonesto del tema (que originalmente buscó ocultar la negociación) y el desgaste resultante de apoyar las negociaciones, mientras la ciudadanía aún es victimizada por los pandilleros y la incesante perpetración de ilícitos que evidencian la barbarie y salvajismo con el que actúan dichas agrupaciones.
Mientras el gabinete de seguridad se debilita, las pandillas han ganado notoriedad y beligerancia. Han comprobado que tienen la capacidad de instrumentalizar al aparato político y establecer una relación de beneficio mutuo. Se han colocado en una posición privilegiada desde la cual tienen el poder de decidir cuándo se involucrarán nuevamente en hechos visiblemente violentos y con qué objetivo. Su estructura de mando se ha potenciado y ha reafirmado su influencia.
Sería ingenuo no considerar la alta probabilidad que delincuentes convictos profesionales, astutos, manipuladores y calculadores, algunos clínicamente diagnosticados con trastornos de personalidad antisocial intratables, que han sobresalido en la dinámica del bajo mundo para convertirse en cabecillas de decenas de miles de pandilleros, estén pensando en capitalizar estos logros para continuar y evolucionar su empresa criminal. Los resultados de esto serían desastrosos, tomando en cuenta el decadente estado en el que quedará el aparato de seguridad.
Este fatídico escenario obliga a que la negociación sea constantemente cuestionada, ya que si no aguanta con valoraciones adversas lo más probable es que sea algo temporal y nos estemos enfrentando en poco tiempo a un monstruo voraz fortalecido. En cuyo caso, entre menos tiempo transcurra para su develación, mejores serán las probabilidades que tendremos de vencerlo. Si, por otro lado, estamos ante un auténtico "proceso de paz", las críticas no afectarán su curso, más bien lo fortificarán.
* Máster en Criminología
y Ciencias Policíacas
twitter:cponce_sv
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