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El "corralito" y la austeridad
Han estado circulando dos documentos que analizan la realidad económica nacional de una manera distorsionada. Uno es un anónimo que dice que el Gobierno planea hacer un "corralito" en diciembre de este año, con el objeto de apropiarse de los ahorros del público. Este documento es seguramente apócrifo, escrito para causar pánico.
El otro proviene supuestamente del FMLN. Propone regresar al colón para evitar la "austeridad" y permitir que el Gobierno siga gastando mucho más que lo que le ingresa, creando colones y dándoselos al Gobierno para que los gaste como quiera. Ambos documentos parten de diagnósticos equivocados de la realidad nacional y de ideas que han probado ser erróneas una y otra vez.
El término "corralito" se acuñó en Argentina a principios de la década pasada, cuando el Gobierno trató de evitar que la gente usara sus depósitos en el sistema bancario para comprar dólares y sacarlos fuera del país o guardarlos bajo el colchón --es decir, para sacarlos del "corralito"-- , porque el peso perdía valor a cada momento y en enormes porcentajes. Como parte del "corralito", la gente no podía retirar efectivo de los bancos ni sacar dólares del país sin autorización del Gobierno, no podían usar su tarjeta de crédito en el extranjero, etc. Los dólares desaparecieron, y, sin ellos, la economía se detuvo.
Con típica superficialidad, la culpa del "corralito" se le echó a que Argentina supuestamente no imprimía pesos para que el dinero abundara. Digo supuestamente porque los datos confirman que Argentina estaba creando demasiados pesos. La gente perdió la confianza en ellos, y compraba dólares antes de la predecible devaluación. De nada le servía al Banco Central crear pesos cuando lo que la gente quería era dólares. El Gobierno actual ha vuelto a establecer un "corralito", no porque no pueda crear pesos sino porque ha creado demasiados y, otra vez, la gente ha perdido la confianza en ellos.
El corralito no es necesario en El Salvador porque el país no tiene este problema. La moneda aquí es el dólar mismo, por lo que la gente no tiene que andar ingeniándosela para conseguirlos. El país está pagando todas sus deudas, públicas y privadas. El sistema bancario no sólo está sólido sino que está muy líquido, y en dólares. El Gobierno ha estado gastando más de lo que le ingresa, y es necesario que revierta esta tendencia, pero estamos muy, pero muy lejos de situaciones como las que Argentina se crea para sí misma cada diez años.
Si el Gobierno necesita efectivo, no necesita crear un "corralito": lo puede tomar prestado en los mercados internacionales, que todavía están abiertos para el país, o en los locales, en los que hay mucha liquidez buscando instrumentos para invertir.
El otro documento confunde el Gobierno con la economía nacional sin darse cuenta de que lo que el país necesita no es que el Gobierno pueda gastar más sino que la economía crezca. Como la historia de este Gobierno demuestra incontrovertiblemente, estos dos objetivos tienden a ser contradictorios: un Gobierno que derrocha el dinero como nunca antes mientras que el país no crece. El crear dinero para que el Gobierno siga gastando desaforadamente no resulta en mayor crecimiento sino en tasas altas de inflación y devaluación, que deprimen aún más la economía en el futuro inmediato.
En el futuro más lejano, la economía se deprime aún más porque a través de estos mecanismos suben las tasas de interés, el peso de la deuda privada y pública se incrementa, y eventualmente hay que restringir el gasto nuevamente y pagar las deudas. Es la política de pan ahora y hambre para mañana.
El Gobierno debe introducir austeridad en sus gastos para evitar que la deuda ahogue más la inversión privada, y adoptar políticas que revivan esa inversión para que la economía, no el Gobierno, vuelva a crecer.
*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy.
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