Análisis de la hipótesis planteada

La semana pasada este rotativo publicó un reportaje sobre cabecillas pandilleros trasladados del Centro Penal de Zacatecoluca al de Ciudad Barrios, en el marco de la presunta negociación entre el Gobierno y dichas agrupaciones. Paolo Lüers, entrevistador y autor del ar- tículo, convirtió la nota en algo inusual, sometiendo mis valoraciones técnicas a la opinión de la estructura de mando de una de las principales pandillas que operan en el país. Esta infrecuente oportunidad tenía el potencial de prestarse para extraer valiosa información para análisis criminológico.

Sin embargo, el periodista se limitó simplemente a plantear mis opiniones y darles a los pandilleros la oportunidad de asentir o discrepar con ellas. Supongo que favorecer el uso de su sentido común en lugar emplear fundamentos técnicos para formular sus preguntas, responde al objetivo de una publicación periodística y no a una con fines técnicos-analíticos. Esto transformó la parte del artículo en el que se mencionaba mi nombre en la sección menos interesante del reportaje. El resto, aunque plagado por la opinión personal del autor, reveló detalles más interesantes y dignos de exploración.

Recibí muchas llamadas de amistades, colegas y conocidos, interesados en discutir el reportaje. Invariablemente, la parte que estaban interesados en analizar era la que para mí es la menos interesante: en la que me mencionan. Todos estaban en extremo indignados con que el periodista hubiera individualizado mi valoración siendo ésta consistente con la de varios analistas y generadores de opinión, nacionales y extranjeros, sugiriendo, según ellos, una mala intención. Mi respuesta ante su exasperación fue que la situación era entendible, ya que escribo mis opiniones en una columna de este rotativo al que tiene acceso todo el mundo, incluyendo personas a quienes les incomoda mi posición y otros que les parece útil.

Mis amigos de la comunidad de inteligencia, criminólogos, fiscales, policías y jueces, nacionales y foráneos, que me hablaron para discutir el reportaje, más que indignados se mostraron preocupados, planteando diferentes hipótesis para explicar lo que para mí fue lo menos importante de la publicación. La más común fue que la inclusión de mi nombre o la individualización de mi posición fue algo orquestado por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública. Según su apreciación, que señalan es congruente con la situación similar que se dio con los ejecutivos del periódico digital que reveló la negociación secreta entre el Gobierno y las pandillas, el gabinete de seguridad intenta instrumentalizar la violenta reputación de dichas estructuras criminales para infundir temor o preparar el terreno para una acción violenta que posteriormente pueda ser atribuida a los pandilleros, con la finalidad de controlar las publicaciones "dañinas".

Respeto mucho la opinión de mis amigos, basada en años de experiencia en los campos de seguridad e inteligencia, y estoy consciente que no es conveniente discutir su validez en este espacio. Sin embargo, resulta interesante analizar qué implicaciones tendría de ser cierta su lectura. Ante ambas situaciones planteadas, en El Salvador se estaría concretando el proyecto de policía política que intentaron establecer al inicio de esta administración presidencial Manuel Melgar y su equipo de seguridad. La materialización de una agresión concreta marcaría un importante primer paso para la persecución política, en donde tácitamente se censuraría cualquier crítica al Gobierno y sus políticas e iniciativas.

Al igual que en regímenes totalitarios de extrema izquierda, las estructuras criminales se volverán aliadas de las autoridades, pero serán utilizadas al principio únicamente para beneficio político del Estado. Sin embargo, la situación se volverá cada vez más interdependiente y las agrupaciones delictivas terminarán dominando.

Aclaro que aunque por el momento estos son supuestos hipotéticos, me pareció un buen ejercicio analítico explorarlos. En el próximo artículo discutiré la sección importante del reportaje.

*Máster en Criminología y Ciencias Policíacas.

Twitter:@cponce_sv