La balanza comercial y las manipulaciones semánticas

Las noticias sueltas, más aún cuando se trata de estadísticas…, son un perfecto caldo de cultivo para la difusión de falacias.

Ello puede ocurrir tanto por ignorancia de quien emite la notica (rara vez…), o por interés del emisor o del difusor en pasar un mensaje a la población. Nadie es inocente.

En estos últimos días la prensa difundió un aparentemente insípido informe emitido por el Banco Central, indicando que "entre enero y abril de 2012 El Salvador exportó US$ 1,819.2 millones". Su valor absoluto no dice mucho. Su variación con respecto a igual período del año anterior es estadísticamente irrelevante.

Pero el comentario final, "recordando" que "el saldo de la balanza comercial presenta un déficit de US$ 1,601.7 millones, 14.1% mayor que a abril 2011", pareciera tener la intención de calentar ciertas cabezas proteccionistas. Que abundan.

Y que siempre estarán dispuestas a abrazarse a la primera estadística que se les cruce, para reclamar que se cierre la economía. Casualmente, lo pedirán en los sectores en que tienen sus negocios.

Vamos a los hechos. La "balanza de pagos" es uno de los conceptos más simples de la economía en general, y del comercio internacional en particular, pese a lo cual es víctima de manipulaciones semánticas. Nunca inocentes.

La balanza de pagos no es un estado contable que refleje las "pérdidas o ganancias del país", sino apenas un registro estadístico de las transacciones económicas entre residentes (personas naturales o jurídicas) en el país, con residentes en el resto del mundo.

La balanza de pagos registra el total de los flujos de dinero entre un país y el exterior en un año calendario, desdoblándose a su vez en "balanza de cuenta corriente" y "balanza de capital".

La balanza de cuenta corriente incluye la citada "balanza comercial": importaciones y exportaciones de mercaderías; el "comercio invisible": transacciones internacionales de servicios; las "transferencias privadas": p. ej.: remesas familiares, y ciertas "transferencias oficiales": p. ej.: ayuda internacional.

La balanza de capital incluye las "inversiones directas": neto de las inversiones en el país de firmas extranjeras menos las inversiones en otros países de firmas nacionales, y las "inversiones financieras". La única precaución en este punto es que entre las inversiones financieras se cuelan los incrementos de deuda pública. Pero eso no es culpa de la balanza comercial…, sino de la indisciplina fiscal.

El discurso mercantilista, siempre envuelto en una bandera para parecer bien patriótico…, dirá que la balanza comercial "tiene que ser positiva, porque si no estamos mal". Proteccionismo puro.

Ese discurso se cae cuando se le pide demostración racional: a muy pocos convencerán (en serio, no de la boca para afuera…) que gasten su dinero pagando caras las cosas nacionales, que podrían comprar más baratas si fuesen importadas.

Sería simple estupidez al servicio de los pícaros de siempre, que quieren enriquecerse prohibiéndoles a sus compatriotas gozar de libertad comercial. El patriotismo es algo demasiado importante como para confundirlo con semejante parodia patriotera.

Finalmente, la balanza de pagos conceptualmente tiende a cerrar en cero: la balanza de cuenta corriente siempre se parecerá mucho a la balanza de capital, pero con signo contrario. Al menos en este planeta.

¿Por qué? Porque el mundo es ingrato, y a quien no paga no le vende…, siendo en última instancia irrelevante si el dinero con el cual se pagan las importaciones había entrado por exportación de mercaderías, por comercio invisible, por transferencias privadas, por transferencias oficiales, por inversiones directas o por inversiones financieras. Lo relevante es que sea verde y con la cara de Washington.

¿Ejemplo? En la página web del Banco Central de Reserva puede verse que el balance de cuenta corriente de 2011 fue negativo en US$ 1,223.2 millones, mientras que el balance de capital fue positivo en US$ 1,340.6 millones.

La diferencia, proporcionalmente pequeña (aunque en valor absoluto no lo sea tanto: muchachos del BCR, una refinadita no vendría mal…), figura como "Errores y Omisiones".

Hasta la próxima.

*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires).

Columnista de El Diario de Hoy.

alejandro_alle@yahoo.com

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