Promesas generan ilusiones, pero también carcajadas…

En un rápido cálculo, para cumplir con todo lo que ofrecen los zurdos, entre otras cosas, "profundizar los cambios", se necesitaría de un presupuesto tan grande como el del gobierno mexicano

Asu regreso de una visita a Centro-America que incluyó El Salvador, un parlamentario suizo presentó ante el Congreso un resumen de sus experiencias, riéndose a carcajadas de lo que los mandatarios le habían asegurado:

-- "Vamos a crecer por lo me nos de un cuatro a un cinco por ciento…" ¡Más carcajadas!

-- "Hay plena transparencia y honestidad en el manejo de la ayuda externa y presupuestos…". El salón trepidaba de la risa…

Es de suponer que, al final del día, los candidatos de la izquierda --comunistas y compañeros de viaje-- hagan chiste y burla de lo que con toda solemnidad, durante sus giras, prometen a los ingenuos electores:

-- "…pues esta mañana dije que iba a arreglar los caminos y calles santanecos, que crearíamos empleos dignos y daríamos asistencia a las parturientas…"

-- "…pues yo ofrecí bajar el precio de la canasta básica, dotar al municipio de eficientes servicios de agua, construir un instituto técnico…" ¡Grandes carcajadas!

Una de las últimas tomaduras de pelo se produjo cuando mujeres provenientes de Mejicanos, Ciudad Delgado, Santiago Texacuangos, Suchitoto, Cojutepeque, Soyapango pidieron "mejoras económicas y sociales" además de "empleos dignos".

Es seguro que, en adición a lo que pedían, a las pobres se les haya dicho que iban a arreglarles los techos de sus casas, ayudar a los ancianos, dispensar ropa a los pobladores, reducir las horas de trabajo y restablecer la seguridad en un cien por ciento…

¡Más carcajadas de los candidatos y sus equipos de propaganda!

Los que nunca trabajaron están ofreciendo empleos dignos

En un rápido cálculo, para cumplir con todo lo que ofrecen los zurdos, entre otras cosas, "profundizar los cambios", se necesitaría de un presupuesto tan grande como el del gobierno mexicano.

Y en cuanto a bajar el precio de la canasta básica, recuérdese lo que un ministro del primer gabinete del régimen actual prometió en cuanto a los precios de la gasolina y el gas: que con sus fórmulas secretas, lograría reducir en forma sustancial su valor. ¡Lástima que no lo dejaron demostrar la eminencia que es!

Durante la campaña pasada, los rojos ofrecieron a los taxistas que para ellos la gasolina sería a bajo precio, a los empleados de hogar que las casas donde trabajaban serían suyas, que con el "cambio", la felicidad y la prosperidad reinarían de un confín a otro de esta tierra. Y eso, en efecto, se cumplió, pero sólo para los militantes del partido oficial que consumen grandes porciones de los presupuestos públicos.

Si después de llegar al poder y de estar facultados para realizar las grandezas prometidas, lo único que han hecho es hundir el país en una virtual bancarrota y desprestigio internacionales, ¿cómo es que algunos siguen creyendo en los pajaritos preñados que les pintan?

¿Está la gente ahora mejor de lo que estaba antes?

¿Van a crear empleos "dignos" individuos que no tienen experiencia en el trabajo del mundo real, acostumbrados a vivir de donaciones o de dineros de cuestionable procedencia?

Volviendo a Suiza: hasta hace dos siglos muchos de sus pobladores iban descalzos, como aún ahora se pueden ver vagabundos durmiendo en las calles de sus ciudades.

Suiza logró vencer la pobreza aplicando la fórmula de los calvinistas que honran el trabajo y la creatividad.

Pero además del calvinismo se aprecia el humor, tener un sentido crítico de lo que se promete y, en ocasiones, reírse.