No dejen, apreciados jóvenes, que les den atol con el dedo

Piensen en las promesas que el actual régimen hizo durante la campaña y que no ha cumplido. No cumplen pero siguen dispensando atol con el dedo a "las masas"

Oír a los candidatos es lo propio en las democracias, basadas en el voto individual, secreto, libre e informado, pero además en recuentos transparentes que impidan el fraude. Y es, precisamente, en la ausencia de esto último que los regímenes crápulas del Hemisferio se sostienen; "más de alguno" en nuestro medio piensa lo mismo, como se adivina en los grises meneos de los rojos dentro del TSE.

Por hoy vamos a plantear lo del ciudadano informado, tema que se discutió en la reunión auspiciada por el movimiento MedioLleno hace ya varios días pero que nunca pierde actualidad.

Los asistentes a la reunión, muchos jóvenes inteligentes y además preocupados por lo que viene en las próximas elecciones y que puede cambiarles la vida, cuestionaron a los candidatos o a sus representantes sobre sus planes de gobierno, además de exponerles sus demandas, lo que esperan de ellos.

Hay que partir, en esto, de la principal fuerza que mueve a la política en nuestro tiempo, o desde que la democracia es democracia: engañar, prometer, mentir, exagerar, acusar, volver a mentir, prometer más que el otro y alabarse a sí mismos.

Lo otro: los jóvenes, o quien sea, plantean a los candidatos peticiones y tesis propias, lo que estos reciben ofreciendo tomar en cuenta lo solicitado.

Nadie se queda pobre por prometer "el oro y el moro"; piensen en las promesas que el actual régimen hizo durante la campaña y que no ha cumplido. No cumplen pero siguen dispensando atol con el dedo a "las masas" como puede cualquiera comprobarlo con las campañas actuales sobre los magníficos logros de este fracasado régimen.

Hagan números para separar lo posible de lo imaginario

La próxima ocasión en que los jóvenes se reúnan con los candidatos, deben adoptar una estrategia distinta. Lo primero, cuestionarlos con base en lo que antes dijeron y como actuaron, sobre todo a los rojos que pregonaban y siguen pregonando la "gran revolución". Y "gran revolución" es el emparejamiento de todas las clases sociales, el control del gobierno sobre la vida de la gente y el quiebre de nuestras relaciones con los aliados tradicionales de El Salvador.

Vean, jóvenes, la película sobre la novela de Pasternak, "Dr. Zhivago", donde se expone en qué consiste el emparejamiento o la igualización social.

Indaguen, además, sobre sus vidas y conductas, pues aunque algunos notorios candidatos son ahora mansas palomas, en una época eran lobos. Y nadie en su sano juicio se acuesta con lobos…

Pregunten asimismo, los jóvenes, de dónde saldrán los recursos financieros con los que pagarán las grandezas que les prometen. La mayoría de los políticos pregona acabar con la pobreza "y la marginación", aunque nunca aclara cómo es que puede alguien, en una sociedad libre, marginar a un sector de ciudadanos.

Los números, usualmente, sólo los hace la derecha política, pues sus cuadros incorporan a personas que, para sobrevivir en un mundo competitivo, tienen que hacerlos.

Si el actual régimen, a pesar del saqueo que perpetra a la economía, ni siquiera puede dotar a los hospitales de camas para los pacientes o a muchas escuelas de techos y servicios sanitarios, ¿de dónde saldrá el dinero para las grandes obras y realizaciones que andan prometiendo?

En términos simples, hay que tener siempre los pies en la tierra y así separar los sueños de las posibilidades.