Una ley de asocio diseñada para ahuyentar la inversión

"Alentar la inversión de grupos foráneos en finanzas, salud, energía, ferrocarriles, telecomunicaciones y otros campos se propone el gobierno de China Continental, China roja, en una nueva apertura a los mecanismos de mercado y empresas privadas", según informa el New York Times. La propuesta fue elaborada por la Comisión de Desarrollo y Reformas de China Popular y se busca implementarlas lo más pronto que se pueda.

Esto coincide con la aprobación de la Ley de Asocios Público-Privados por la legislatura salvadoreña, que ha dejado por fuera a los sectores que peor funcionan, como son salud, educación, agua y prisiones.

Pero, como dijo una ilustradísima diputada: "de hacerlo se le estaría otorgando a una empresa privada el derecho de hacer ganancias a través del suministro de dicho recurso (el agua)". Para la iluminada señora, es preferible que la población esté mal abastecida de agua y además de agua contaminada, a que una empresa privada haga ganancias suministrando el servicio.

Talvez encontremos un organismo internacional dispuesto a meter dinero en sistemas de agua, sufrir grandes pérdidas, estar expuesto a acosos fiscales y políticos pero continuar en el baile por puro masoquismo.

Estimado lector, si para invertir tu dinero tuvieras que escoger entre China roja o la República de El Salvador, ¿dónde te sentirías más seguro?

Ya lo advirtió el licenciado José Ángel Quirós, director de Fusades: mientras menos exclusiones haya, mejor será. Y mientras menos señales de acoso, "ojeriza" hacia los productores, regulaciones e insultaderas, más chances tendremos de que se invierta y se mejore la capacidad productiva del país, lo que es esencial para elevar nuestro nivel de vida, generar empleo y reducir la pobreza.

Tampoco ayuda que, en forma unilateral, el régimen salvadoreño desconozca contratos firmados o que, por manipulaciones legales, se incumplan fallos.

En el caso de Salud, lo que espanta a los grupos que se han tomado por asalto el ISSS y hospitales públicos es que haya competencia, que la gente compare los servicios que unos pueden brindar con los que ellos suministran. Por eso enarbolan el fantasma de la "privatización" para hacerle creer a la gente que, de un día para otro, se eliminará la medicina pública, que se tendrá que pagar por todo.

Sin capital foráneo estaremos condenados al subdesarrollo

El licenciado Quirós declaró también que "un factor clave en la ley que puede disminuir la atracción de los inversionistas al país es el hecho de que todos los proyectos deberán pasar por el aval de la Asamblea Legislativa, no sólo una vez, sino tres veces".

Y cada vez habrá que presentar nuevos estudios, explicar una vez más los alcances de lo que se quiere hacer, convencer a personas que han tenido escasa experiencia como productores, de la bondad y factibilidad de un proyecto.

Con la ley, como fue aprobada, lo probable es que sean muy pocos los que quieran sentar sus reales en esta tierra.

En esto hay que partir de una realidad contundente: El Salvador, sobre todo después del saqueo del que ha sido víctima, carece del capital, de los conocimientos, de la experiencia y de la inventiva suficientes para desarrollarse con sus propias fuerzas. Sólo reparar la infraestructura dañada, restablecer la institucionalidad y la seguridad jurídica, combatir la delincuencia y moralizar a la población, reducir el endeudamiento, es una tarea titánica.