OTROS EDITORIALES

Trabajadores protestan por el manoseo de sus ahorros

Los trabajadores y empleados no tienen por qué cargar con las torpezas administrativas y la incapacidad de un régimen que ha caído en bancarrota por no cortar gastos y no ir tras de los corruptos

Domingo, 21 de Abril de 2013

Tardaron mucho en darse cuenta y hacer números, pero finalmente un grupo de trabajadores, del Comité de Defensa de las Pensiones, interpuso un recurso ante la Corte Suprema de Justicia para que el régimen, todo régimen, deje de manosear sus ahorros en los Fondos de Pensiones y pague intereses acordes a las tasas del mercado.

Era casi inevitable que al irse acumulando los ahorros de las AFP, un gobierno se valiera de cualquier pretexto para caerles encima, lo que primero sucedió durante la administración Saca. En ese momento se estuvo a punto de liquidar a las administradoras y pasar los ahorros a los presupuestos generales, meterlos en el enorme guacal de donde salen desde recursos para medicinas y sostenimiento de escuelas y tribunales, hasta lo que se despilfarra y lo que se evapora misteriosamente.

Hace un par de años el manoseo se elevó del cuarenta por ciento de los ahorros al cincuenta por ciento, deudas que "el Estado" ofrece pagar para tranquilizar a los que comulgan con ruedas de molino y creen en pajaritos preñados, como Maduro.

Pero los trabajadores y empleados no tienen por qué cargar con las torpezas administrativas y la incapacidad de un régimen que ha caído en bancarrota por no cortar gastos y no ir tras de los corruptos.

Manipular precios siempre ocasiona

graves daños a un país

Fijar al capricho las tasas que un gobierno paga por los bonos y papeles que obliga comprar a las AFP, es otro ejemplo de los abusos y males que acarrean los controles de precios. Pues esas tasas antojadizas, los intereses del dos y tres por ciento que se pagan, son precios controlados, como los que están aplicando a las medicinas e impusieron sobre lo que los bancos cobran por el uso de las tarjetas de crédito.

En los tres casos se trata de movidas políticas en provecho de políticos. Las bajas tasas pagadas por los bonos equivale a pagarle menos de lo pactado a un trabajador, o a un agricultor por sus cosechas en relación con precios internacionales; ese dinero que tantos ahorran para sus años dorados se lo gastan ahora los políticos en pomposos viajes, en regalos, en programas/ocurrencia.

Lo mismo sucede con controles que, a primera vista, parece que benefician a la gente, como lo que mencionamos de las tarjetas de crédito: no hubo argumento capaz de disuadir a los rojos y a su grupo de sumisos: se aprobó la ley y, de inmediato, más de medio millón de salvadoreños quedó sin crédito hasta que, ¡oh milagro! Salió a la palestra la versión roja de los créditos.

Allá con su suerte los que se amarran con prestamos que les conceden radicales. Piénsese en la cobrada...

Manipular precios siempre acarrea costos al colectivo, genera privilegios para los escogidos y da lugar a carestías y mercados negros. En el caso de los ahorros de los trabajadores, son dineros que cubren las necesidades de personas en su vejez, cuando por definición no pueden trabajar y cuando difícilmente van a tener la fuerza o significado para protestar. Con las bajas tasas se afecta a quienes, con su labor, han contribuido y continúan contribuyendo al bienestar general. Los trabajadores activos sostienen con sus impuestos al gobierno y, además, están forzados a entregar parte de los ahorros que van acumulando.

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