Subir salarios en una crisis es alargarla y agravarla

Quienes nunca han trabajado en el mundo real, que nunca han pagado planillas de su propio bolsillo, ignoran una realidad fundamental: que los salarios los pagan las empresas pero los costean los consumidores

Echar mano de "un incremento del diez por ciento al salario mínimo" para revertir la calamidad en que el país está hundiéndose es más que desafortunado, es agravar la mala situación del empleo y las dificultades por las que está pasando el sector productivo para sobreponerse a la crisis.

Hay quienes, como piensa una diputada, creen que al ganar más dinero los asalariados van a consumir más, que al consumir más se "estimula" la producción, que al haber más producción habrá mayor empleo, etcétera.

Pero de ser así lo lógico no es aumentar en diez por ciento el salario mínimo, sino duplicarlo o triplicarlo o centuplicarlo. Pero no se duplica porque quienes no entienden el error de los incrementos salariales que no corresponden a aumentos en la productividad, sí lo entienden cuando se habla de subirlo en un cincuenta por ciento o fijarlo al doble: saben que la mayoría de negocios simplemente tendría que cerrar, y en lugar de beneficiar a "el pueblo" la consecuencia será dejar a muchísima gente en la calle.

Ya se pasó por una situación similar: una de las primeras grandes pensadas del actual gobierno fue incorporar al Seguro Social a los emplead@s de hogar, con lo cual, imaginaban, iban a mejorarse sus condiciones de vida.

Pero muy pronto quedó clara cuál iba a ser la consecuencia de esa reivindicación: que la mayor parte de las empleadas y empleados de hogar quedaría sin empleo, pues el costo de sostener las prestaciones y además pagar salario era muchísimo más alto de lo que una familia normal puede cubrir.

Calladamente se archivó la ocurrencia…

Toda alza salarial es una alza en los costos de operación de cualquier taller, comercio, fábrica, maquila, agroindustria, tienda, costurería… Y lo que parece ser "apenas una décima parte" se traduce en una alza mayor, pues hay que pagar más por prestaciones, retiro, enfermedad, etcétera, y al mismo tiempo se generan presiones para elevar todos los salarios base de las empresas.

"El pequeño diez por ciento" dejará a muchos sin su empleo, a empresas forzadas a disminuir operaciones y a continuar ahuyentando inversión interna y externa.

El incremento agrega a los aumentos impositivos, a cargas fiscales disfrazadas, a las dificultades para conseguir permisos de dependencias públicas, al descenso en la actividad económica, al deterioro de la infraestructura (el mal estado de las carreteras hace más costoso el transporte), a lo que se tiene que pagar por seguridad y, en el caso de pequeños negocios, a la sangría de las extorsiones.

Los salarios por la escalera, los precios en ascensor

La propuesta viene a ser, para los productores de todo tamaño, similar a lo que se sugirió de que la gente que come pizzas y hamburguesas "puede pagar más impuestos"; "si ya tienen empleados, pues pueden pagarles más salario".

Quienes nunca han trabajado en el mundo real, que nunca han pagado planillas de su propio bolsillo, ignoran una realidad fundamental: que los salarios los pagan las empresas pero los costean los consumidores. Los salarios de un taller que elabora camisas salen de los ingresos, pero al elevarse obligan también a subir los precios del producto. Ese simple diez por ciento desatará una alza generalizada de precios, agravando la situación general.

Recuérdese: mientras los salarios van por la escalera, los precios suben en ascensor…