OTROS EDITORIALES

Lo que abandonó el Estado lo retoman grupos privados

El sistema público de enseñanza, con algunas débiles excepciones, casi no se ocupa de formar músicos o artistas. Por fortuna, empero, patrocinadores privados han asumido con excelentes resultados esa labor

Martes, 5 de Febrero de 2013

Por vez primera en su historia, un conservatorio de música opera en Kabul, Afganistán, centro en el cual se enseña a jovencitos de uno y otro sexo, lo que era imposible en los años de los talibanes, que prohibieron que se tocara o escuchara música, alegando que eso iba contra las doctrinas del Islam.

Al día de hoy, muchos predicadores de la línea fundamentalista se oponen a la enseñanza y práctica de la música, pese a la muy rica tradición musical afgana. De tales actitudes es que surge el temor de que, al retirarse las tropas estadounidenses, la escuela sea clausurada y los jóvenes inhibidos de seguir aprendiendo.

Lo que hace allá el grupo de idealistas que dirige el programa, puede servir de modelo para otros países. Los alumnos del pequeño conservatorio de Kabul son jóvenes pobres, inclusive niños que deambulaban sin hogar en las calles, que ahora tienen casa, se les cuida y se les entrena en habilidades musicales para convertirlos, eventualmente, en músicos profesionales.

Y para promover el programa, un grupo de estos noveles ejecutantes están, en la actualidad, en gira por Estados Unidos y van a ofrecer conciertos en afamados auditorios como el Carnegie Hall, en Nueva York y, el Centro Kennedy, de Washington.

En la enseñanza musical, como en casi todo, lo importante es iniciar con pequeños grupos focalizados que, con el tiempo y después de acumular experiencias, más y más escuelas o conjuntos musicales se pueden fundar, ya que el ejemplo y el interés de unos cuantos se propaga a los muchos.

En El Salvador hubo un buen Conservatorio que formó a gran número de músicos, hasta que nombraron a un director que no hacía nada y se lo acabó. Para llenar el vacío se tuvo la ocurrencia de establecer el bachillerato en artes que no va a ninguna parte.

Los mejores años del Conservatorio fueron cuando tomó la dirección el maestro Nicolás Arene quien, además de enseñar a los jóvenes, despertó el interés del público en la música y los conciertos.

Cada vez más el público se interesa por los conciertos de las sinfónicas

El sistema público de enseñanza, con algunas débiles excepciones, casi no se ocupa de formar músicos o artistas. Por fortuna, empero, patrocinadores privados han asumido con excelentes resultados esa labor.

En primer lugar está la enseñanza relacionada con la Sinfónica Juvenil y la Sinfónica Infantil, que han ido elevando la capacidad de los jóvenes que forman parte de esos grupos. La Asociación ProArte y, en estos últimos meses, la Fundación Azteca han venido apoyando la enseñanza además de los conciertos que se llevan a cabo con un creciente interés y cariño de parte del público.

La Sinfónica Juvenil funciona en una antigua residencia donada para tal efecto por la Fundación Sarti.

Está, además, el centro de enseñanza musical en el Polígono Industrial Don Bosco, que dirige el Padre Pepe Moratalla, que ha formado una Sinfónica Juvenil que da conciertos y, al hacerlo, fomenta el gusto por la música en la periferia de San Salvador y el resto del país.

A esto se agrega el grupo de enseñanza de Parker Music Hall, la Fundación Ancalmo y otros centros musicales privados.

EL DIARIO DE HOY, por su parte, ha iniciado, en la Escuela Francisco A. Gamboa, la enseñanza musical a los alumnos, para lo cual se creó un salón de enseñanza con teclados, lo que es un laboratorio para recoger valiosas experiencias pedagógicas.

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