OTROS EDITORIALES

Lo que proponen es eliminar los sostenes de la democracia

Los que destrozaron a El Salvador a lo largo de una agresión de doce años y que carecen de credenciales culturales de alguna clase, serán los forjadores del futuro

Jueves, 17 de Enero de 2013

La propuesta de los rojos de reformar la Constitución --hacer los cambios que se necesiten para imponer una dictadura-- tendría el mismo efecto de quitar parte de las columnas que sostienen un edificio. Las constituciones no son como un pastel al que uno puede quitarle pedazos o comerse las cerezas sin afectar el contenido, sino conjuntos homogéneos en los cuales todas las partes cumplen una función pero en concordancia con el resto.

Un organismo vivo no se desmembra, se le corta la cabeza y se extrae el hígado, sin matarlo; igualmente una constitución, el fundamento jurídico que sustenta la vida institucional y el quehacer de un conglomerado, no se despedaza para acomodarlo a las pretensiones de una secta política que quiere acaparar y controlar la vida de un país.

El comunismo, al igual que los movimientos fanáticos de toda naturaleza, no reconoce libertades, derechos, prerrogativas, esquemas que no concuerden con sus objetivos o se sometan a sus designios. De allí la aseveración que con frecuencia hacen sus figuras, de que no tienen sentido las cláusulas pétreas, inconmovibles, que figuran en nuestra Constitución y que son el fundamento de los sistemas jurídicos de todas las democracias en el mundo; la tesis es la justificación para atropellar normas esenciales del Orden de Derecho, libertades humanas que anteceden toda legislación, todo gobierno y toda legislatura.

Los comunistas salvadoreños han demostrado una asombrosa capacidad para destruir, llevar a la bancarrota, generar conflictos y mal administrar lo que cae bajo su control. En menos de dos años quebraron la Lotería Nacional, han desbaratado el sistema de Salud pública, causado daños a la infraestructura, endeudado al país a extremos de insolvencia, arruinado el crédito nacional, ahuyentado la inversión además de tener un gran puerto en el abandono.

Pero pretenden saber de Derecho, ser capaces de dar cuerpo a nuevas justicias (las suyas) crear empleo, socorrer a la mujer, lograr que los niños de primaria analicen la realidad nacional, combatir la violencia y hacer feliz a la gente.

Se creen capaces de dar cuerpo a "nuevas justicias"

Lo medular de los ordenamientos jurídicos de la época contemporánea son el esplendoroso fruto de un desarrollo intelectual, de ideas, de reflexión y de experiencias que arranca de los sumerios y los babilonios hace cuatro mil años, pasa por los principios morales de profetas y pensadores hebreos, lo elaboran los filósofos griegos y las enseñanzas del cristianismo, toma cuerpo con la jurisprudencia romana, se elabora en el Código de Justiniano, lo profundizan los escolásticos, arraiga con la Carta Magna, los grandes juristas de la Edad Moderna, con los principios consignados en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa, es trabajado por los adalides de la independencia de los pueblos hispanoamericanos...

Pero, no, los señores efemelenistas son los dueños de una superior sabiduría, están iluminados por el candil del marxismo, no tienen la capacidad para expresar bien sus ideas pero sí para dar forma y sustancia a una nueva Constitución y a un nuevo orden de vida para los salvadoreños. Los que destrozaron a El Salvador a lo largo de una agresión de doce años y que carecen de credenciales culturales de alguna clase, serán los forjadores del futuro.

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