Hay que iniciar la reconstrucción de un país envilecido y pobre

Varias organizaciones, como Aliados por la Democracia, vienen señalando el grave peligro de que los comunistas y sus grupos afines tomen el control del país vía la compra de diputados

Toca a todas las fuerzas vivas en esta tierra plantear y dar inicio a la reconstrucción moral, económica, institucional y política del país, un país empobrecido, envilecido y saqueado, en el que la población vive espantada a causa de la violencia y en incertidumbre respecto a su futuro.

En los últimos seis años la obra pública se ha venido desvaneciendo, a la par del deterioro de la infraestructura productiva, del estado calamitoso de nuestros caminos y carreteras, de la generación de energía, de las redes de servicio público como salud y educación.

Recomponer es usualmente más difícil y costoso que construir, más tratándose de lo que hace el prestigio de una persona o un conglomerado. O como lo dijo Escrivá de Balaguer, una catedral que tomó siglos en levantarse puede ser destruida en días o semanas por un grupo de picapedreros. Y eso es particularmente significativo cuando se trata del crédito personal o nacional: cuando se pierde, con frecuencia no puede recuperarse.

En los últimos seis o siete años, y lo ponemos de ejemplo, es muy poco lo que se ha hecho para incrementar la capacidad de generación eléctrica de El Salvador. Si no hemos llegado al punto crítico en que la demanda sobrepasa la producción, es en parte debido al estancamiento de la economía.

En estos momentos, las penurias presupuestarias, penurias derivadas del despilfarro de recursos y de la empleomanía, impide que se realicen significativas inversiones para incrementar la generación. La única alternativa es desarrollar la energía geotérmica, energía limpia e inagotable, con el agregado de que nuestros socios extranjeros, ENEL, han estado dispuestos a invertir su capital y su conocimiento y su tecnología, para lograrlo.

Pero algo sucedió en el camino, pues incapaces (por no decir otra cosa) decidieron que la geotermia era un "patrimonio nacional", hemos como país dado un espectáculo de no honrar contratos y todo está paralizado, como paralizado está el gran puerto en La Unión y paralizado el proyecto de ampliación del aeropuerto internacional.

Y muy pronto también estará paralizada la posibilidad de adquirir financiamientos externos, vender bonos o lograr nueva inversión.

Puede venir luego la venta de la Nación salvadoreña

Varias organizaciones, como Aliados por la Democracia, vienen señalando el grave peligro de que los comunistas y sus grupos afines tomen el control del país vía la compra de diputados y, de hecho, perpetren un golpe de palacio, una toma del poder no sangrienta pero no por ello menos ruinosa. Es lo que, mutatis mutandis, sucedió con la Universidad Nacional cuando cayó en poder de los rojos: hubo una purga de los grupos disidentes, manipularon los mecanismos electorales y acabaron con el prestigio de la vieja Alma Mater.

A esto se suma otra amenaza: se teme que antes de entregar el poder, si Dios mediante eso sucede, el régimen venda o entregue vía concesiones la operación del puerto, la explotación minera, la generación de energía, los teatros nacionales, parajes turísticos y todo lo que pueda hipotecarse o entregarse, como hicieron y continúan haciendo los sandinistas en Nicaragua.

Siempre lo más valioso es el crédito nacional y la moral pública, lo que ha venido deteriorándose y envileciéndose. El pésimo ejemplo que se ha dado a los ciudadanos con "la compra de conciencias" y la ostentación de la nueva clase política en un país pobre, rebalsa todo límite.