Despilfarros y empleomanía tienen al país cerca de ahogarse

Desde que inició el régimen, meter en las planillas del Gobierno a sus activistas fue la regla, como con "la creación" de veinte mil plazas nuevas, las que no se necesitaban pues el Gobierno, mal que bien, había funcionado sin ellas

El agujero fiscal es tan grande que ni reduciendo los despilfarros sería suficiente para recuperar la estabilidad, dijo el presidente del Banco Central, lo que abona a favor de las gremiales productivas y ANEP, en su diferendo con las cifras económicas que presentó el Gobierno.

La situación fiscal, agregó el presidente del Central, equivale a tener el agua hasta la nariz, lo que para nosotros es resultado de colocar a incapaces a manejar un buque.

El principal problema, pensamos, no es tanto el despilfarro cuanto la enorme burocracia creada a dedo por el régimen. Un ejemplo es el de las alcaldías recuperadas por los partidos de centro, que antes estuvieron en manos de los rojos: allí se encontró un excesivo número de empleados que no desempeñaba labores propias de la comuna, sino que eran activistas del partido, sus parentelas y sus amigotes. Esto sucedió en San Salvador cuando tomó posesión el alcalde Quijano, como también en Mejicanos al asumir la alcaldesa Juana de Pacas; las planillas estaban infladas con activistas, a los que no hubo más remedio que despedir, pues las alcaldías están para prestar servicios, no para dar hueso a los que no lo tienen.

Pero desde que inició el régimen, meter en las planillas del Gobierno a sus activistas fue la regla, como con "la creación" de veinte mil plazas nuevas, las que no se necesitaban pues el Gobierno, mal que bien, había funcionado sin ellas. Fueron plazas creadas para absorber activistas rojos carentes de experiencia en el trabajo del mundo real, de motivación o de capacidad, pues de tenerla no habrían necesitado de esos empleos artificiales.

A ello se agrega que los carentes de idoneidad en una labor complican el funcionamiento de las entidades donde los insertan, pues a la ignorancia suman sus ocurrencias, lo que explica el incremento de lo que regulan y exigen, más las demoras que caracterizan el desempeño del presente régimen. Y si además el capitán no se interesa en manejar el navío, sucede lo del Costa Concordia, al que terminaron vendiendo como chatarra.

¿Es que hay un agujero negro

que traga todo el dinero?

Administrar bien, o al menos con una medida de efectividad, entidades públicas, ministerios y autónomas, es una de las facetas de la administración como ciencia y saber pragmático, una profesión que se estudia y se va dominando con el paso del tiempo y las experiencias que se adquieren. Hay especialistas en administrar granjas agrícolas, como los hay para dirigir negocios o empresas de servicios.

Pero estos conocedores, por desgracia, son los que brillan por su ausencia en las filas del actual régimen, tan dado a creer que "soplar y hacer botellas" es la tarea más fácil del mundo.

Que nadie, pues, se extrañe de que en términos fiscales nuestro país esté "con el agua hasta la nariz", que todo sea un chapandongo, que los servicios públicos están dejando de ser "servicios", que en unos meses quebraron a la Lotería Nacional de exBeneficiencia, que estemos en penúltimo lugar del Hemisferio en recibir inversión foránea, que la deuda sea astronómica y que nadie vea "obras nuevas" por ningún lado.

¿Adónde (se preguntan muchos) es que va a parar el dinero que se recauda en impuestos, lo que se recibe de préstamos, los donativos…? Debe haber un enorme agujero negro que se traga todos los presupuestos…

Utilizamos cookies propias y de terceros para optimizar el rendimiento, mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que acepta el uso de cookies. Más información.